El presidente resaltó sus logros económicos y de política exterior, atacó a los demócratas y a la Corte Suprema, y calificó a Venezuela como un “nuevo amigo y socio”. El discurso se dio en un contexto de baja aprobación y fisuras dentro del Partido Republicano.

En uno de los momentos más complejos de su segundo mandato, el presidente Donald Trump defendió con firmeza su gestión durante el discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, que duró una hora y 48 minutos, convirtiéndose en su más largo en la historia.
“Nuestra nación ha regresado, más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca”, aseguró, describiendo el momento como “la era dorada de Estados Unidos”.
Trump destacó logros económicos, como los recortes de impuestos y el auge de la producción petrolera.
“La inflación se desploma, los ingresos aumentan rápidamente. La economía, en pleno auge, avanza como nunca antes. Y nuestros enemigos están asustados. Los estadounidenses son respetados, de nuevo, quizás como nunca antes”, afirmó.
También celebró la cooperación con Venezuela: “Acaba de recibir de su ‘nuevo amigo y socio, Venezuela, más de 80 millones de barriles de petróleo’”.
El mandatario criticó duramente a la Corte Suprema por su fallo contra su política arancelaria: “Hace apenas cuatro días, un desafortunado fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos acaba de llegar, un fallo muy desafortunado”.
Además, atacó a los demócratas por negar fondos al Departamento de Seguridad Nacional y dijo: “Deberías avergonzarte… Están bloqueando la expulsión de estas personas de nuestro país”.
En política exterior, reafirmó la presión sobre Irán y Cuba, y destacó la cooperación militar con la OTAN y el apoyo a Ucrania, al tiempo que también hizo referencia a su derrota de 2020: “Debería ser mi tercer mandato, pasan cosas extrañas”, y anunció una “guerra contra el fraude” encabezada por el vicepresidente JD Vance.





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