EVANGELIO DEL DÍA🌾
Sábado 28 de Febrero de 2026
Mateo 5, 43-48
Jesús dijo a sus discípulos:
«Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo».
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Mt 5, 43-48:
💫Amar al enemigo
1) Les digo:
Cuenta la historia que un hombre tenía muchas cajas en donde estaban sus recuerdos valiosos. Una niña, al ver tantas cajas, le pidió ver algunas. El detalle fue que las cajas estaban vacías. La niña le preguntó al señor por qué estaban vacías si eran recuerdos. Él abrió una caja y le dijo: “Aquí está la sonrisa de mi hija”. En otra caja, decía este señor: “Aquí está la última mirada de mi papá”, y así, sucesivamente, hasta comprender que una caja, para que sea valiosa, no necesita ningún objeto. Porque lo que hace lo valioso son la “presencia y personas”. Las personas que amamos son las únicas personas que no pierden su valor. Los objetos se rompen, pero las personas viven para siempre. Las presencias, en los momentos más duros de tu vida, duran para siempre. Las cosas valiosas, cuando duelen, es porque valen de verdad.
2) El cielo:
La indecisión también es una decisión. Hay tiempo para cada cosa y no podés dejar que el miedo decida por vos. Hay veces que es preferible equivocarse por una decisión tomada, para aprender, que no tomar una decisión por miedo a perder. Por eso, Jesús nos repite constantemente: “No tengan miedo”.
3) Extraordinario:
Todos tenemos que valorar y saber descubrir lo que el otro puede dar. Una vez sucedió que en una veterinaria pusieron un cartel que decía “Vendo perros”. Un niño entró y dijo que quería comprar uno, pero que ahora tenía solo 3 dólares. El veterinario se enterneció y les mostró los 5 cachorros. Al pasar, vio uno que estaba cojo y le dijo que quería ese. Entonces el veterinario le dijo: “¡Te lo regalo!, porque es cojo y no camina bien”. El muchacho le dijo: “No, véndamelo y le pagaré todo, aunque sea en largas cuotas”. El veterinario le volvió a decir que no porque no iba a ser un buen perro. El niño se levantó una parte del pantalón y le mostró su pie con clavos. Le dijo: “Tal vez no pueda correr o jugar como los otros niños, pero tengo el mismo valor”. No sabemos la historia de la gente por completo como para juzgarla. Hasta me animo a decirte que no conocemos detalles de la vida de las personas como para tomarnos la libertad de juzgarlas. El veterinario de esta historia estaba juzgando al perro, pero sin darse cuenta de que estaba juzgando al muchacho. Nos tomamos muchas veces la libertad de juzgar a alguien, por estar en el silencio o por circunstancias que no tenemos o no sabemos lo que le pasa a una persona como para hacer un juicio sobre él o sobre ella. El único denominador común que tenemos es que somos humanos. Todos tenemos una historia y juzgar a una persona no define quién es ella, más bien te define a vos que la juzgas. Algo bueno está por venir.





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