Salta es el segundo polo cerámico del país pero opera con apenas el 35% de su capacidad

Desde el sector advirtieron que la caída de la construcción golpea fuerte a la producción en todo el país.

La situación de la industria en Salta refleja las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos del país. Así lo advirtió, el vicepresidente de la Unión Industrial de Salta, Julio Fazio, quien explicó que actualmente muchas fábricas trabajan muy por debajo de su capacidad instalada, especialmente en el rubro cerámico.

En ese sentido, señaló que históricamente la principal actividad industrial de la provincia ha sido la agroindustria, aunque en los últimos años otros sectores también tomaron protagonismo. “Salta hoy tiene históricamente como principal industria la agroindustria, con una posición muy fuerte”, explicó.

Sin embargo, remarcó que la provincia también se consolidó como uno de los polos productivos más importantes del país en materia cerámica. “Hoy somos el segundo polo cerámico de la Argentina”, afirmó, aunque advirtió que el sector atraviesa una crisis profunda a nivel nacional.

Según detalló, la industria cerámica en todo el país registra niveles de producción muy bajos debido, principalmente, a la caída de la construcción. “Hoy la capacidad productiva utilizada ronda el 35%. En cerámica plana, que es la que se utiliza para pisos, y en ladrillos, por ahí están un poco más arriba, pero no superan el 45%”, explicó.

El dirigente también indicó que la construcción viene muy golpeada desde hace al menos dos años, lo que repercute directamente en la actividad industrial vinculada al sector.

Además, destacó el peso de otras actividades dentro del entramado productivo salteño, como el procesamiento del tabaco y el crecimiento de la minería del litio. En este punto, sostuvo que se trata de una actividad altamente industrializada. “Las plantas de litio no son solo extracción del mineral, hay un procesamiento industrial muy importante con procesos químicos de alta complejidad”, explicó.

Fazio sostuvo que la industria argentina compite en un mercado internacional cada vez más exigente y advirtió que muchas empresas enfrentan dificultades para mantenerse competitivas frente a otros países. En ese sentido, explicó que las fábricas locales compiten con productos provenientes de Brasil, China, India e incluso Paraguay, donde algunas empresas argentinas ya comenzaron a radicar plantas porque les resulta más barato producir allí y luego vender en el país. Ante este escenario, planteó la necesidad de abrir una mesa de diálogo con el Gobierno para que se escuche al sector y se comprenda que, en muchos casos, el problema no es la productividad de las fábricas sino un contexto marcado por altos impuestos, falta de infraestructura y escaso financiamiento. Por ello, remarcó que la industria necesita un tratamiento diferencial con un marco regulatorio e impositivo específico que permita mejorar su competitividad frente a los mercados externos.

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