Se descartaron delitos penales en los dichos de los periodistas y se señaló que el reclamo por injurias debe canalizarse en el fuero civil.

La vicepresidenta Victoria Villarruel sufrió un traspié judicial luego de que la jueza María Servini rechazara la denuncia que había presentado contra los periodistas Eduardo Feinmann y Pablo Rossi por presuntos delitos de calumnias, injurias y atentados contra el orden público.
El fallo, que ratificó la postura del fiscal Eduardo Taiano, concluyó que no existen elementos que permitan encuadrar las declaraciones de los conductores dentro de figuras penales.
Según la resolución, los dichos cuestionados no evidencian organización ni intención de promover acciones contra el orden democrático, por lo que la causa fue desestimada en ese aspecto.
Sin embargo, la magistrada dejó abierta la posibilidad de que Villarruel avance por la vía civil en caso de sostener que hubo afectación a su honor, al tratarse de delitos de carácter privado que no requieren intervención del fuero penal.
La presentación judicial se originó a partir de comentarios realizados en el canal A24, donde Feinmann y Rossi la calificaron como “golpista” en relación con su desempeño en una sesión legislativa. La vicepresidenta consideró que esas expresiones eran agraviantes, falsas y parte de una maniobra para desacreditarla públicamente.
En el mismo expediente, Servini también rechazó el intento de unificar esta causa con otra denuncia impulsada contra el periodista Javier Negre, al no encontrar vínculos entre ambas investigaciones.
Tras la decisión judicial, la defensa de los periodistas celebró el fallo y lo calificó como consistente con el derecho vigente.





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