La demanda asiática disparó los despachos desde Bahía Blanca, impulsando la exportación de gas licuado argentino tras la crisis en Medio Oriente
Argentina despachó 50.000 toneladas de gas licuado de petróleo (GLP) hacia India durante el primer trimestre de 2026. El volumen más que duplica las 22.000 toneladas que habían llegado a ese destino durante todo 2025.
El salto marca un cambio de escala en el comercio energético bilateral. Hasta el año pasado, los envíos argentinos de GLP se concentraban casi exclusivamente en Brasil, Uruguay y Chile.
Ahora, la segunda economía más poblada del mundo entró con fuerza en el mapa de destinos. La crisis en Medio Oriente aceleró esa reconfiguración.
El GLP es una mezcla de propano y butano que se obtiene al procesar gas natural. Se usa principalmente para cocinar, calentar agua y como combustible vehicular en países con alta densidad poblacional.
La urgencia india que abrió la puerta a Argentina
India necesita importar 21 millones de toneladas de GLP por año para abastecer su consumo interno. El país depende críticamente de proveedores externos porque su producción local cubre apenas una fracción de la demanda.
En marzo de 2026, las reservas indias cayeron a niveles alarmantes. Las estimaciones oficiales indicaron que el país tenía stock para apenas diez días de consumo, una cifra que obligó a buscar proveedores alternativos con urgencia.
Las interrupciones en el flujo desde Medio Oriente —derivadas del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán— complicaron el panorama. Tradicionales exportadores de la región no pudieron garantizar entregas regulares
Empresas estatales indias salieron a pagar primas récord para asegurar cargamentos. Durante ese mes, pagaron hasta u$s400 por tonelada por encima de los valores de referencia internacional.
Argentina apareció como alternativa viable. La distancia marítima es mayor que desde el Golfo Pérsico, pero la estabilidad de suministro compensó la ecuación logística.
Vaca Muerta multiplicó la oferta exportable de gas licuado
El crecimiento de las exportaciones tiene su origen en la expansión productiva de Vaca Muerta. La formación no convencional genera cada vez más gas natural, y ese volumen se traduce en mayor disponibilidad de GLP.
En enero de 2026, la producción argentina de gas licuado alcanzó las 259.000 toneladas. Las proyecciones para todo el año ubican el total en torno a 3,45 millones de toneladas.
Ese número marca un nuevo récord. En 2025, la producción total fue de 3,12 millones de toneladas. Un año antes, en 2024, había sido de 2,85 millones.
El incremento interanual entre 2024 y 2026 supera el 21%. La curva de crecimiento se sostiene trimestre tras trimestre sin interrupciones.
El consumo interno argentino se mantiene estable en torno a 1,3 millones de toneladas anuales. Esa estabilidad de la demanda local deja un excedente cada vez mayor disponible para exportar, que en 2026 podría superar las 2 millones de toneladas.
La desregulación del mercado de GLP vigente desde 2025, junto con la Resolución 64/2026, facilitó la logística exportadora. Antes de esos cambios, el mercado interno operaba con precios administrados que desalentaban los envíos al exterior.
Bahía Blanca concentra la infraestructura clave
Los cargamentos con destino a India salieron principalmente desde el puerto de Bahía Blanca. Allí operan las plantas de procesamiento más grandes del país.
Compañía Mega amplió su capacidad de procesamiento diario durante 2025. Los detalles técnicos de la expansión no trascendieron públicamente, pero el aumento quedó reflejado en los volúmenes despachados.
Transportadora de Gas del Sur avanzó con inversiones más ambiciosas. La empresa anunció una nueva planta en Tratayén, Neuquén, y un poliducto hasta Bahía Blanca para evacuar la producción.
Ese poliducto será clave para sostener el crecimiento exportador. Conectará directamente los pozos de Vaca Muerta con las instalaciones portuarias, eliminando cuellos de botella logísticos.
Las plantas de Bahía Blanca separan los componentes del gas natural: etano, propano, butano y gasolina natural. El GLP es la mezcla de propano y butano que resulta de ese proceso.
De Sudamérica a Asia: el mapa de destinos cambió
Hasta 2024, prácticamente todo el GLP exportado por Argentina iba a países vecinos. Brasil, Uruguay y Chile absorbían casi el 100% de los envíos.
En 2025 apareció India como destino, aunque con volúmenes todavía modestos. Las 22.000 toneladas de ese año representaron menos del 1% de las importaciones indias totales.
El primer trimestre de 2026 cambió ese panorama. Las 50.000 toneladas ya representan un múltiplo relevante, y la tendencia sugiere que el año cerrará con cifras mucho más altas.
Los cargamentos llegaron a puertos como Haldia, en el estado de Bengala Occidental. La ruta marítima desde Bahía Blanca toma entre 35 y 40 días, dependiendo de las escalas.
El comercio bilateral entre ambos países venía en alza antes del boom del GLP. Entre enero y noviembre de 2025, el intercambio alcanzó u$s6.340 millones, con un crecimiento del 36,77% interanual.
Además del gas licuado, Argentina exporta a India aceite de soja, cereales, cuero y productos químicos. En la otra dirección, llegan desde el país asiático equipos electrónicos, textiles y autopartes.
En el sector energético, YPF firmó acuerdos con empresas indias para proyectos de exploración. También hay participación de firmas de ese origen en desarrollos vinculados al litio en el noroeste argentino.
Qué viene para el mercado de GLP argentino
La combinación de producción récord en Vaca Muerta, infraestructura en expansión y demanda asiática sostenida proyecta un 2026 con exportaciones de GLP que podrían superar las 400.000 toneladas, casi cuadruplicando el volumen de 2025.
El contexto geopolítico sigue siendo volátil. Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, la demanda india podría mantenerse elevada durante varios trimestres.
Las inversiones en poliductos y plantas de procesamiento tardan entre 18 y 24 meses en completarse. Las que se anunciaron en 2025 recién mostrarán su impacto pleno hacia fines de 2026 o principios de 2027.
El consumo interno argentino no muestra señales de expansión significativa. Los 1,3 millones de toneladas anuales se mantienen estables desde hace tres años, lo que garantiza excedente exportable creciente mientras la producción siga aumentando.
La participación argentina en el mercado indio todavía es marginal. Las 50.000 toneladas del primer trimestre representan menos del 1% de las importaciones anuales de ese país. Pero la tasa de crecimiento trimestral sugiere que el número podría escalar rápidamente si se sostiene la demanda y mejora la logística marítima.





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