Mensajes, pagos y denuncias judiciales apuntan a posibles maniobras irregulares que involucran a dirigentes, árbitros y operadores mediáticos en el fútbol argentino.

Una serie de chats incorporados a expedientes judiciales volvió a encender las sospechas sobre el funcionamiento interno del arbitraje en el fútbol argentino.
Las conversaciones, analizadas por el juez Luis Armella y la fiscal Cecilia Incardona, sugieren la existencia de movimientos de dinero y decisiones coordinadas que excederían lo estrictamente deportivo.
Entre los elementos más sensibles aparece la mención a la entrega de sobres con efectivo destinados al exárbitro Federico Beligoy, actual director nacional de arbitraje de la AFA, presuntamente enviados por el tesorero Pablo Toviggino.
Los mensajes, hallados en el celular de Juan Pablo Beacon —excolaborador cercano—, no detallan montos ni motivos, pero describen la logística de entrega.
En paralelo, otra línea de investigación apunta a pagos al periodista Pablo Carrozza, que habrían sido utilizados para instalar públicamente denuncias contra el árbitro Nicolás Jara y respaldar la gestión arbitral. Transferencias mensuales desde una empresa vinculada a la AFA refuerzan esa hipótesis, según señaló Clarín.
El contexto es más amplio: la Justicia también investiga presunto lavado de dinero en operaciones asociadas a empresas vinculadas al entorno dirigencial, así como bienes de alto valor atribuidos a Toviggino. A esto se suman versiones sobre manipulación de designaciones arbitrales y presiones para cumplir con resoluciones judiciales vinculadas a la inclusión de árbitros de distintos gremios.
Las sospechas sobre posibles arreglos de partidos también crecieron en los últimos años, alimentadas por denuncias públicas, investigaciones periodísticas y presentaciones judiciales, al tiempo que el entramado expone tensiones entre poder, dinero y arbitraje en la estructura del fútbol argentino.





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