EVANGELIO DEL DÍA🌾
Jueves 26 de Marzo de 2026
Juan 8, 51-59
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».
Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».
Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Jn 8, 51-59:
💫Eres profeta
1) Murió:
Creo que a muchos nos educaron con el término de “Evita los conflictos”. Entonces, cuando iba a decirle a mi mamá: “Mira, mamá, me pusieron una mala nota”, ella me decía: “Bueno, cállate, no pasa nada, ya va a pasar”. Y yo, para evitar los conflictos, era exacerbadamente agradable, cordial, cuidándome de no decir nada que pudiera ofender a alguien o causar controversias. Eso me enseñó mi mamá, pero no con maldad. Era esa visión de “mejor quedarse callado que confrontar”. Así, con el transcurso de los años, me terminé transformando en un “minimizador natural”. Eso me llevó a optar por la paz a cualquier precio: aguantarme gente tóxica, que me saquen dinero, incluso que me robaran porque era “A ver si lo echo y habla mal de mí”, mejor me lo aguanto. Trataba de mantenerme alejado de cualquier relación que pudiera generar polémica, conflictos. Me importaba mucho el qué dirán. Por ese acto de no combate, al sentirme herido, golpeado o hasta humillado, no lo podía expresar. En mi mente estaba que tenía que mostrarme siempre bien. Como soy bueno en el aparentar, y muy poca gente se da cuenta de la cruz que llevo dentro, muchos creen que es fácil llevarse bien conmigo. “Con Luis siempre te llevas bien”. Admiro mucho a la gente que sabe decir, con respeto: “Esto no lo puedo permitir”. Expresar mis pensamientos y defender mis opiniones siempre fue un trabajo bastante duro para mí, muchos años de terapia y de guía espiritual. Pero me di cuenta hace pocos años que eso me iba matando y que me iba muriendo en mi persona y en mi personalidad. Pero, cuando supe que quería ser un líder, que debía llevar adelante una comunidad, debía cambiar mi forma de pensar. Jesús nunca dijo: “Bienaventurados los que mantienen la paz”, sino más bien “los pacificadores”, que es distinto. El que mantiene la paz es el que hace concesiones para mantener la paz o poner el problema debajo de la alfombra. En cambio, el pacificador es el que confronta para mantener verdadera paz. La paz te da vida.
2) Glorifica:
Nadie ha conseguido el éxito criticando y quejándose, mucho menos buscando excusas. Estas actitudes no te llevan donde quieres y menos a la gloria. Aprende a trabajar en tus acciones y pon energía en tus actitudes, más que en tus quejas.
3) Abraham:
Tu vida espiritual debe crecer en ese día a día y contemplar que hay algo nuevo y algo distinto cada día. Nunca olvides las promesas de Dios, porque Dios está más cerca de lo que te imaginas. Algo bueno está por venir.





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