El Papa exhorta que sea defendida la vida con la luz del Evangelio

En el encuentro con la comunidad católica del Principado de Mónaco el Papa León XIV reflexionó sobre la centralidad de Cristo, y la tarea de anunciar el Evangelio para la promoción y defensa de la vida desde su concepción hasta su fin natural.

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

“Ante Dios y en presencia de Dios tenemos un abogado: Jesucristo, el justo (cf. 1 Jn 2,1-2). Con estas palabras, el apóstol Juan nos ayuda a captar el misterio de la salvación”, así saludaba el Papa León XIV a la comunidad católica del Principado de Mónaco reunida en la Catedral de la Inmaculada Concepción la mañana de este 28 marzo durante su visita apostólica.

“Cristo es el centro dinámico, el corazón de nuestra fe, y es a partir de esta centralidad que quisiera dirigirme a ustedes”, dijo el Papa a los sacerdotes y a los religiosos, religiosas, y laicos presentes.

El don de la comunión

Y reflexionando sobre el don de la comunión, recordó que “Jesucristo, el justo, intercediendo por la humanidad ante el Padre, nos reconcilia con Él y entre nosotros. Él no viene para realizar un juicio condenatorio, sino para ofrecer a todos su misericordia que purifica, sana, transforma y nos hace parte de la única familia de Dios”.

“Esta comunión -señaló el Pontífice- es el signo por excelencia de la Iglesia, llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas (cf. Hch 10,34). En este sentido, quisiera decir que la Iglesia, aquí en el Principado de Mónaco, posee una gran riqueza: ser un lugar, una realidad en la que todos encuentran acogida y hospitalidad, en esa mezcla social y cultural que es un rasgo típico de ustedes».

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Y exhortó a que la realidad cosmopolita de este pequeño Estado, ni las diferencias socioeconómicas sean en la Iglesia, “ocasión de división en clases sociales; al contrario, todos son acogidos en cuanto personas e hijos de Dios, y todos son destinatarios de un don de gracia que impulsa la comunión, la fraternidad y el amor recíproco”.

El anuncio del Evangelio en defensa del hombre

Otro aspecto reflexionado por el Papa fue sobre el anuncio del Evangelio, afirmando que “una Iglesia llamada a hacerse ‘abogada’, es decir, a defender al hombre: al hombre en su integridad y a todos los seres humanos”, debe tener como primer servicio: «iluminar a la persona humana y a la sociedad para que, a la luz de Cristo y de su Palabra, descubran su propia identidad, el significado de la vida humana, el valor de las relaciones y de la solidaridad social, el fin último de la existencia y el destino de la historia”.

Promover la vida

León XIV los animó “a prestar un servicio apasionado y generoso en la evangelización. Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor; lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural”.

Insistió además que “es importante que el anuncio del Evangelio y las formas de la fe, tan arraigadas en la identidad y sociedad de ustedes, se preserven del riesgo de reducirse a costumbre, aunque sea buena”. Para ello les invitó a preguntarse: ¿estamos realmente defendiendo al ser humano? ¿Estamos protegiendo la dignidad de la persona en la protección de la vida en todas sus fases?

Finalmente les pidió “mantener la mirada fija en Jesucristo, nuestro abogado ante el Padre, genera una fe arraigada en la relación personal con Él, una fe que se hace testimonio, capaz de transformar la vida y renovar la sociedad”.

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