La muerte de un residente del Hospital Rivadavia destapó una investigación sobre el desvío de anestésicos, presuntas “experiencias recreativas” con fármacos y reuniones privadas organizadas a través de grupos de WhatsApp.
La muerte de un residente del Hospital Rivadavia, identificado como H.S., abrió una investigación que apunta tanto a las circunstancias del fallecimiento como al circuito de fármacos de uso restringido.
De acuerdo con fuentes del caso, el joven murió en su domicilio y la principal hipótesis indica una sobredosis de propofol y fentanilo, drogas utilizadas en procedimientos anestésicos.
Estos medicamentos, administrados mediante infusión controlada, requieren estricta supervisión médica, ya que en dosis inadecuadas pueden provocar depresión respiratoria o apnea. Su uso está limitado a contextos clínicos específicos.
El eje de la investigación cambió cuando se determinó que los fármacos hallados provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires. A partir de esa trazabilidad, la mirada se posó sobre un anestesiólogo vinculado a ese centro de salud, quien dejó su cargo tras el hallazgo. También se inició un sumario interno para esclarecer posibles fallas en los controles.
En paralelo, dentro del ámbito médico comenzaron a circular versiones sobre el uso extrahospitalario de estas sustancias.
Una de ellas menciona la existencia de un chat de WhatsApp denominado “Fiesta del propofol”, donde presuntamente se organizaban encuentros sexuales privados.
Otra hipótesis habla de la oferta de experiencias con administración de anestésicos bajo supervisión, con la presencia de alguien capaz de intervenir en caso de complicaciones.
Por el momento, estas versiones no fueron confirmadas oficialmente, pero forman parte del foco de la investigación, que busca determinar cómo salieron los fármacos del circuito sanitario y si existieron prácticas ilegales asociadas.





Deja un comentario