Irán desmintió a Donald Trump y negó haber pedido un alto al fuego: máxima tensión y sin señales de tregua

El gobierno iraní rechazó las declaraciones de Donald Trump y aseguró que no existen negociaciones para frenar la guerra, mientras crecen los ataques y la incertidumbre global.

La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo este miércoles luego de que Irán negara de manera categórica haber solicitado un alto al fuego a Estados Unidos, en respuesta directa a las declaraciones del presidente Donald Trump.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, calificó como “falsas y sin fundamento” las afirmaciones del mandatario estadounidense, quien había asegurado que Teherán buscaba frenar el conflicto. Desde el régimen iraní, en cambio, endurecieron su postura y dejaron en claro que no hay negociaciones en curso.

En la misma línea, el canciller Abbas Araghchi afirmó que “no se puede hablar al pueblo de Irán con el lenguaje de las amenazas y los plazos”, y remarcó que el nivel de confianza hacia Washington es “cero” en el actual contexto.

La desmentida llega en un momento crítico del conflicto, marcado por una fuerte escalada militar. En las últimas horas, se registraron ataques con misiles iraníes sobre el centro de Israel, que dejaron al menos 14 heridos, entre ellos una niña en estado crítico.

Además, la ofensiva de Teherán se extendió a otros puntos estratégicos de la región, con acciones sobre infraestructura en Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, así como el ataque a un petrolero vinculado a intereses israelíes en el Golfo Pérsico.

En paralelo, la Guardia Revolucionaria de Irán ratificó que el Estrecho de Ormuz continuará cerrado a sus “enemigos”, desafiando una de las principales exigencias planteadas por Trump para considerar cualquier tregua.

El mandatario estadounidense había sido claro al respecto: “Consideraremos cuando el Estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado. Hasta entonces, estamos atacando Irán sin descanso”, sostuvo en sus redes sociales.

Mientras tanto, el conflicto también impacta en el plano económico global. A pesar de la violencia en aumento, los mercados internacionales muestran un optimismo moderado ante la expectativa de un anuncio clave que Trump realizará desde la Casa Blanca, donde podría delinear los próximos pasos de la estrategia estadounidense.

Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo alta. El endurecimiento del discurso iraní, sumado a la falta de avances diplomáticos concretos, aleja por ahora cualquier posibilidad de desescalada inmediata.

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