Israel y EE.UU. confirmaron el ataque, mientras Teherán promete represalias “mucho más devastadoras” y la tensión se agrava en toda la región.

Un nuevo episodio profundizó la crisis en Medio Oriente tras la muerte de Majid Khademi, jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní, en bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel.
Desde Israel lo señalaron como un actor clave que “trabajó para promover ataques terroristas en todo el mundo” y destacaron que “era uno de los comandantes de mayor rango”.
Del lado iraní, la confirmación llegó con un fuerte tono político. “Murió como mártir en el ataque terrorista criminal del enemigo estadounidense-sionista”, indicaron, elevando la tensión en un conflicto que ya supera un mes sin señales de freno.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, fue más allá y aseguró que “otro brazo central del régimen terrorista iraní fue desmantelado”, al tiempo que lanzó una advertencia directa: “Quienes trabajan para asesinar a nuestros ciudadanos su sangre recaerá sobre sus cabezas”.
La respuesta no tardó. Irán lanzó nuevos ataques con misiles y drones contra Israel y países del Golfo, mientras advirtió que sus próximas acciones “serán mucho más devastadoras” si continúan los bombardeos. También denunció posibles “crímenes de guerra”.
Los enfrentamientos ya dejan víctimas en ambos lados: en Haifa se reportaron muertos tras un impacto, mientras que en Irán hubo daños en infraestructura, hospitales evacuados y víctimas en zonas residenciales.
En paralelo, la disputa por el Estrecho de Ormuz suma presión global. El paso estratégico permanece afectado y desde Teherán advirtieron que las condiciones “nunca volverán a su anterior estatus”.





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