Será este martes, a partir de las 15 horas, cuando el Tribunal Oral Federal 2 escuchará los alegatos finales en el juicio contra el exintendente de Morillo, Atta Gerala, momento en que la fiscalía solicitará la declaración de culpabilidad para el exjefe comunal y para Mauro Rodríguez, exjefe del destacamento policial de Pluma de Pato, por el robo sistemático de rieles.
Cabe recordar que Gerala enfrenta cargos por contrabando de mercadería triplemente agravado, robo en despoblado y en banda, y malversación de caudales públicos en calidad de autor, mientras que el oficial subayudante Rodríguez está imputado por el delito de cohecho pasivo, complicando su situación procesal ante los jueces federales.
Durante las audiencias, la declaración de Carola Farías Sans, pareja de Gerala y secretaria de Hacienda, causó un fuerte impacto en el tribunal, pues la mujer reconoció con naturalidad que desempeñaba sus funciones públicas directamente desde su casa porque, para el exintendente, «era más cómodo».
La testigo también confirmó que un galpón ubicado dentro de la propiedad privada de Gerala funcionaba como el depósito oficial de la Municipalidad de Rivadavia Banda Norte y que, en ese mismo predio, la Gendarmería Nacional logró secuestrar herramientas de corte, un generador, un compresor y 15 rieles durante un allanamiento.
Otro testimonio relevante fue el de Felipe Guerra, un empleado municipal que admitió utilizar una camioneta particular de Gerala para tareas oficiales del municipio. Sin embargo, el testigo se mostró turbado cuando la fiscalía le exhibió fotografías del vehículo siendo utilizado por terceras personas fuera del galpón.
La pareja del exintendente intentó desvincular a Gerala del robo alegando que los rieles estaban en la propiedad desde 1992, mucho antes del inicio de la investigación; no obstante, no pudo ocultar su mala relación con el hijo de Gerala, ya condenado por este caso, admitiendo que sabía que «andaba haciendo cosas malas».





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