Conflicto en Medio Oriente: el Gobierno pone en duda el viaje de Javier Milei a Israel por falta de garantías de seguridad

La Casa Rosada evita confirmar la visita prevista para el 20 de abril y sigue de cerca la escalada entre Estados Unidos e Irán. El contexto internacional obliga a recalcular la agenda presidencial.

La creciente tensión en Medio Oriente encendió alarmas en la Casa Rosada y puso en pausa una de las apuestas internacionales más fuertes del gobierno de Javier Milei: su viaje a Israel. Aunque la visita estaba prevista para el 20 de abril, en Balcarce 50 reconocen que hoy no existen garantías de seguridad suficientes para confirmarla.

El Ejecutivo sigue minuto a minuto la evolución del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, en un escenario que, si bien tuvo una leve distensión en los últimos días, continúa siendo inestable. La reciente extensión de la tregua entre Washington y Teherán no alcanza para despejar las dudas sobre un eventual viaje presidencial a una zona atravesada por la incertidumbre geopolítica.

Cerca del mandatario aseguran que la intención política de sostener el vínculo con Israel se mantiene firme. De hecho, Milei considera esa relación como uno de los pilares de su política exterior, en línea con su alineamiento estratégico con Occidente.

Sin embargo, admiten que la decisión final estará sujeta a informes de riesgo y a las condiciones que puedan garantizar las autoridades israelíes.

En ese marco, el Gobierno evita dar señales definitivas. “No está confirmado”, repiten en los despachos oficiales en diálogo con TN, donde prefieren no apresurar una definición en medio de un escenario cambiante. La posibilidad de suspender o reprogramar la visita está sobre la mesa.

El vínculo con el primer ministro Benjamin Netanyahu es otro factor clave en la ecuación. Ambos mandatarios ya se reunieron en Jerusalén y mantienen una sintonía política marcada, especialmente en temas de seguridad y alineamiento internacional. Para Milei, concretar ese viaje implicaría reforzar ese lazo en un momento crítico.

Sin embargo, la guerra alteró los planes iniciales del oficialismo. Incluso otras decisiones estratégicas, como el traslado de la embajada argentina desde Tel Aviv a Jerusalén, también quedaron en suspenso.

Si bien el Presidente había anunciado esa medida para 2026, en el Gobierno reconocen que existen obstáculos políticos, diplomáticos y jurídicos que dificultan avanzar en el corto plazo.

En paralelo, la administración libertaria mantiene un fuerte respaldo político a las acciones de Washington y Tel Aviv. Esa postura ya se tradujo en medidas concretas, como la declaración de “persona non grata” para el diplomático iraní Mohsen Soltani Tehrani y la elevación del nivel de alerta de seguridad en todo el país.

A pesar de ese alineamiento, en el Ejecutivo descartan una participación militar argentina en el conflicto. “El apoyo es político”, señalan fuentes oficiales, que también admiten limitaciones operativas para cualquier intervención en el escenario bélico.

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