EVANGELIO DEL DÍA🌾
Miércoles 8 de Abril de 2026
Lucas 24,13-35
El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?»
Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!»
«¿Qué cosa?», les preguntó.
Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron.»
Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.»
Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista.
Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!»
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Lc 24, 13-35:
💫Emaús
1) Tarde:
Hay veces que nuestra cabeza nos lleva a procrastinar y no a hacer foco en lo que realmente tenemos que hacer. Empezamos a dejar para más tarde lo que tenemos que hacer ahora. Los discípulos salen tarde, pero caminan no con un destino, sino para escapar de lo vivido. Algo similar a lo que te pasa a vos y a mí, que en vez de ir a lo que nos toca, terminamos huyendo de las cosas que realmente nos tocan.
2) Conversaban:
Algo que te quiero recordar es que no tenemos que encerrar a Jesús nuevamente en el lugar de los muertos. Porque el sepulcro es ese lugar que vos te creas, porque es tu zona de confort, lo que te queda cómodo. Incluso es reducir a Jesús en un simple punto de idea o reducir a Jesús vivo en cumplir los mandamientos. En esta cuestión tenés dos opciones: o poner a Jesús en un museo de nuestra vida o convivir con el Resucitado y relacionarme con Él.
3) Forastero:
Hoy, Jesús te vuelve a plantear que seas esa persona que anuncie y muestre a un Dios vivo. Es como que nos encapsulamos y hacemos de esta experiencia de Dios solo grupismos de autoayuda, en vez de ser anunciadores del Evangelio. Salí a anunciar en tu cotidianidad y no busques armar tanta burocracia o institucionalidad para hablar de Él. Algo bueno está por venir.





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