Minería en Argentina: qué se extrae, dónde y cuánto aporta a la economía

En medio del debate por la ley de Glaciares, repasamos cuál es hoy el presente de la industria. Se trata de los sectores pujantes de la economía, pero tiene resistencia de grupos ambientalistas.

En un contexto global atravesado por tensiones geopolíticas y suba en los precios de la energía, la minería se consolida como uno de los sectores estratégicos de la economía argentina. En medio del debate por la ley de Glaciares, repasamos cuál es hoy el presente de la industria.

Días atrás dimos cuenta de un informe de la consultora Deloitte que estima que el país podría captar inversiones acumuladas por u$s63.700 millones hacia 2035, al mismo tiempo que las exportaciones del sector crecerían desde niveles cercanos a u$s6.000 millones actuales hasta alcanzar los u$s30.000 millones anuales. Este salto no solo implica un aumento cuantitativo, sino una transformación estructural en la capacidad exportadora argentina.

Asimismo, otro informe reciente de PwC traza una radiografía detallada de la actividad, desde los principales minerales que se explotan hasta su impacto en el empleo, los salarios y las exportaciones. El documento ubica a la minería como un componente clave dentro de la nueva matriz productiva del país, en conjunto con la energía y el agro, en un escenario donde Argentina logra posicionarse como exportador neto de recursos naturales.

Qué produce la minería argentina

La estructura del sector minero argentino muestra una alta concentración en pocos productos. Tres minerales explican el 95% de las exportaciones: el oro lidera ampliamente con el 67% del total, seguido por el litio con el 15% y la plata con el 13%. El resto corresponde a otros minerales como boratos, plomo y cales.

En términos de magnitud, la minería exportó u$s6.074 millones en 2025, lo que equivale al 7% de las exportaciones totales del país. Además, el sector acumula un crecimiento del 71% en la última década, por encima del promedio nacional. El economista Nadav Rajzman, de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), estimó que para este año, teniendo en cuenta que además los precios se incrementaron, se podría esperar un aumento del 30% en exportaciones.

El informe también destaca la relevancia de Argentina en el escenario global de minerales estratégicos. El país es el quinto productor mundial de litio y concentra el 7,9% de la producción global, además de poseer el 11,9% de las reservas. En plata representa el 3,1% de la producción mundial, mientras que en cobre, aunque no tiene producción activa, concentra el 2% de las reservas globales.

El mapa productivo: provincias clave

La actividad minera en Argentina está fuertemente concentrada en pocas regiones. Cinco provincias explican el 98% de las exportaciones del sector. Santa Cruz lidera con el 39% del total, seguida por San Juan con el 29%, Jujuy con el 16%, Salta con el 8% y Catamarca con el 6%.

Rajzman destacó que «el noroeste argentino es una de las regiones más dinámicas en cuanto a proyectos».

La distribución de los recursos también presenta una fuerte especialización geográfica. El oro se produce principalmente en Santa Cruz y San Juan, que concentran más del 90% de la extracción. El litio, en tanto, se localiza exclusivamente en Catamarca y Jujuy, con una participación equilibrada entre ambas jurisdicciones.

Empleo y salarios: un sector por encima del promedio

El mercado laboral minero muestra una dinámica diferenciada respecto al resto de la economía. Aunque el empleo en el sector representa una porción acotada del total, su evolución supera el promedio general.

Entre 2016 y 2025, el empleo en minería no metalífera —donde se incluye el litio— creció un 45%, alcanzando más de 17.000 puestos. En el caso de la minería metalífera, el crecimiento fue más moderado, con un incremento del 3,5% y unos 10.700 puestos de trabajo.

En términos salariales, el sector se ubica claramente por encima del promedio de la economía. Mientras el salario real general cayó en la última década, los trabajadores de la minería metalífera registraron una suba del 4,4% en términos reales, y en el segmento no metalífero el incremento fue del 37%.

El nivel salarial también marca diferencias significativas: los sueldos en minería metalífera triplican el promedio de la economía, mientras que en minería no metalífera lo superan en un 80%.

Dos dinámicas: caída metalífera y auge del litio

El informe identifica dos trayectorias bien diferenciadas dentro del sector. Por un lado, la minería metalífera muestra una caída estructural desde 2017, con una baja acumulada del 53% hasta 2020 y una recuperación parcial posterior.

Entre los factores que explican esta tendencia se encuentra el cierre de proyectos clave como Bajo de la Alumbrera, que marcó el fin de la producción de cobre en el país.

Por otro lado, los minerales no metalíferos atraviesan un ciclo de fuerte expansión. Entre 2020 y 2025, el subsector creció un 94%, impulsado principalmente por la producción de litio y por insumos vinculados a la actividad hidrocarburífera, como las arenas para fracking, cuya producción aumentó más de 300%.

Energía, precios y contexto internacional

El análisis de PwC se enmarca en un escenario global marcado por el aumento del precio del petróleo y la volatilidad energética. En este contexto, Argentina aparece con una ventaja relativa al haberse consolidado como exportador neto de energía, lo que mejora su capacidad de absorber shocks externos.

Este escenario no solo beneficia al sector energético, sino que también refuerza el atractivo de sectores vinculados a la transición energética, como la minería. La demanda global de minerales críticos —como litio, cobre y plata— crece de forma sostenida, impulsada por la electrificación, la digitalización y el desarrollo de energías renovables.

Perspectivas: inversiones y potencial

El potencial de crecimiento del sector está vinculado a la capacidad de cerrar la brecha entre reservas y producción, especialmente en minerales estratégicos como el litio y el cobre.

En este sentido, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya concentra compromisos por más de u$s48.800 millones en proyectos mineros, con foco en cobre, litio, oro y plata.

De concretarse estas inversiones, la minería podría consolidarse como uno de los principales motores de generación de divisas y crecimiento económico, en un contexto global donde los recursos naturales vuelven a ocupar un rol central.

«Los principales informes económicos coinciden en que, en los próximos años, la demanda internacional generará condiciones favorables para que la industria minera impulse un crecimiento sostenido. Para nuestro país, el desafío central es poder aprovechar esta coyuntura y consolidar una minería competitiva, sustentable y con visión de largo plazo», afirmó Roberto Cacciola, presidente CAEM, al ser consultado por Energy Report.

Quien además agregó: «Argentina cuenta con un potencial geológico excepcional para abastecer metales estratégicos cuya demanda se incrementará por el cambio de paradigma energético global. Por eso, promover inversiones productivas en este sector permitirá generar un impacto socioeconómico profundo, con efectos multiplicadores a nivel regional, provincial y nacional».

Ley de Glaciares: en el centro del debate

El camino de la Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglaciar espera ser aprobada esta semana de forma definitiva. Tiene dos décadas e incluso tuvo un veto en el 2008, por parte de la entonces presidenta Cristina Kirchner. Dos años después se sancionó y logró su reglamentación en febrero del 2011, estableciendo que el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) se convierta en el ente investigador para la elaboración del Inventario Nacional de Glaciares (ING), que fue aprobado en el 2018.

IANIGLA

La propuesta se trata de una ley aclaratoria a la ya existente, por lo que precisa un concepto central: modifica en la ley la definición de «reservas hídricas existentes» por «reservas estratégicas de recursos hídricos». A esto se añade la posibilidad de autoridades competentes locales de determinar cuándo se trata de «estratégica» la reserva y poder intervenir en la composición del ING, incluyendo o removiendo un «glaciar o geoforma periglacial» según lo contemplen, incluyendo «una instancia de participación ciudadana».

El texto ratifica a los glaciares como reservas estratégicas de recursos hídricos, fundamentales para la recarga de cuencas y el abastecimiento de agua para consumo humano, producción agrícola, conservación de la biodiversidad, investigación científica y turismo. Además lo sujetan al artículo 41 de la Constitución Nacional, que promueve el uso racional de los recursos naturales sin comprometer a las generaciones futuras.

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