El Gobierno busca superar el caso Adorni mientras enfrenta señales de alerta por la economía

Nota extraída de TN por Adrián Ventura

Javier Milei endureció su discurso público, ratificó su respaldo al jefe de Gabinete y ordenó centralizar decisiones. Mientras, los precios siguen sin ceder y la actividad muestra caídas en sectores clave.

La semana comenzó a toda máquina. El fin de semana, Javier Milei había insultado a periodistas con una catarata de posteos —fueron más de 1000, según algunos recuentos— e incluso había decretado la muerte del periodismo, en una embestida que desafía la protección constitucional de la libertad de expresión. El jueves redobló la apuesta: aseguró que “el 95% de los periodistas son corruptos” y volvió a cuestionar los zócalos televisivos.

En medio de esa vorágine discursiva, la revelación de un espionaje ruso que habría fabricado fake news contra su gestión terminó de convencerlo de que su confrontación con el periodismo está justificada. “No odiamos lo suficiente”, repite. Ese mismo argumento utilizó el Gobierno para defender a Manuel Adorni: sostienen que las denuncias mediáticas buscan acosarlo y perjudicar su gestión.

Por eso, el Gobierno le asignó especial importancia a la imagen que dejó la reunión de Gabinete. Milei ratificó su respaldo a Adorni y les indicó a sus ministros que deberán consultarlo en todas las decisiones.

El mensaje apuntó hacia la sociedad, pero también hacia adentro: algunos funcionarios, en voz baja, creen que el vocero debería dar un paso al costado, pero la línea que bajó el Presidente les deja sin margen para sugerirlo.

La causa judicial, sin embargo, se empecina en darle malas noticias. El fiscal Gerardo Pollicita avanza y el juez Ariel Lijo ordenó levantar el secreto bancario y fiscal. Busca pruebas que desemboquen, primero, en un pedido de explicaciones sobre un eventual crecimiento patrimonial y, en una segunda instancia, en una posible indagatoria. Tal vez Adorni sea inocente, pero no le será sencillo esquivar ese momento.

El miércoles, el Gobierno logró lo que buscaba. Consiguió en Diputados 137 votos para la sanción de la ley de Glaciares, un tema comunicacionalmente frío pero con fuerte respaldo de los gobernadores.

Se trata de una norma que los mandatarios provinciales habían reclamado a cambio de acompañar la reforma laboral y otras iniciativas. Además, la ley apunta a permitir que las economías locales atraigan inversiones, generen empleo y muevan la actividad.

El oficialismo pagó ese apoyo con ATN y anticipos de coparticipación para las provincias. Y obtuvo un triunfo significativo: retomar la agenda legislativa y mostrar que, pese a las denuncias que salpican al Gobierno, conserva capacidad de control y puede imponer sus prioridades.

La economía, entre promesas y datos que no acompañan

El ministro de Economía, Luis Caputo, junto con el presidente Javier Milei. (Foto: AFP)
El ministro de Economía, Luis Caputo, junto con el presidente Javier Milei. (Foto: AFP)

¿Y qué pasa con el bolsillo? “Tarde o temprano la inflación va a bajar”, dijo Milei. En un posteo en redes, pidió “paciencia” y, en tono empático, reconoció que “venimos de meses muy duros”, aunque insistió en que “estamos en el camino correcto”.

Hace un mes había asegurado que en agosto el dato del Indec comenzaría con cero; ahora modera esa proyección, pero mantiene la apuesta a una baja más adelante.

La inflación, sea por el precio de la carne o por el del petróleo —con impacto en transporte, combustibles, mercaderías, plásticos y fertilizantes—, se resiste a bajar. Recién en agosto perforaría el 2%: según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, se ubicaría en 1,8% ese mes y la inflación anual sería de 29,2%.

Peor que la inflación, sin embargo, es el nivel de actividad. Según el Presidente, la economía “no para de crecer” y abarca a casi todos los sectores. Ese resultado se explica, en parte, por el fuerte desempeño del sector financiero y de la industria del petróleo y la minería, que empujan el índice general. Pero también son elocuentes los datos del Indec cuando se observa la industria en particular: en febrero cayó 8,7% interanual.

“Paciencia”, repite el Presidente. Por lo pronto, el Palacio de Hacienda empezó a remonetizar la economía, a liberar más pesos en el mercado y a inducir una baja de las tasas bancarias. La promesa oficial es que la mejora terminará por llegar a todos. Tarda, pero llega.

F:TN

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