domingo, mayo 26

¿Cuánta plata hay que tener para ser millonario en la Argentina?

0
156

Nota extraída de IProfesional por Damian Di Pace

Si tomamos el techo de lo que considera el INDEC a una persona rica se demoraría unos 772 años para que pueda ser considerado como millonario

Ser «millonario» en el mundo es un aspiracional del nivel socioeconómico alto y el sueño de la clase media. En cambio, ser «millonario» en Argentina está mal asociado a alguien que pudo sacar ventaja en forma desproporcionada y «non sancta». Quien logra acceder a esta escala de acumulación de capital es generalmente quien logra acomodar sus inversiones a las mutaciones del mercado y eso conlleva riegos y pérdidas también en ese proceso.

Según la revista Forbes, una persona millonaria es aquella que tiene en su poder entre un millón y 999 millones de dólares (es importante recordar que la moneda que se usa para hacer esta evaluación es el dólar americano, debido que la economía mundial esta dolarizada). Sin embargo, con el correr de los años la economía mundial y más aún la norteamericana sufrió cambios (suba de la tasa de interés por parte la FED, pandemia, crisis políticas, etc.). De esta forma, el dólar americano perdió valor adquisitivo. Es decir, aquel que en la década del 70´tenía el aspiracional de ser millonario hoy ajustado a valores reales por inflación en la economía americana debería reunir 7.865.495 de dólares.

A medida que prosperamos como sociedad solo algunos hombres están dispuestos a realizar inversiones con métodos de producción más complejos que exigen un nivel muy alto de inversión de tiempo y capital. El resultado puede ser compensado con mayor nivel de producción en calidad y cantidad o con la quiebra absoluta de aquel que fue denostado y estigmatizado socialmente por ser «millonario».

Sin embargo, ese mismo resultado no es objetado cuando un político o un sindicalista adquiere esa misma posición sin poder justificar de forma alguna la acumulación de capital que lo llevo a ser «millonario» sin ofrecer al mercado bien o servicio superador más que su posición de privilegio dentro de la burguesía «política» de turno por décadas en el sector público.

Si tomamos el nuevo millonario ajustado por inflación en el tiempo de u$s7.865.495 y lo convertimos al dólar paralelo un argentino para ser millonario en nuestra moneda local debería reunir $3.059.677.766 millones. La inflación destruye las bases de los mínimos no imponibles de los monotributistas, autónomos, empresas y también de los «millonarios».

El impacto del impuesto a la riqueza

En el caso de argentina el impuesto a la riqueza (la cual se sancionó en diciembre 2020), estableció que desde $200.000 millones se pagaría una alícuota del 2% y para quienes superen los $3.500 millones del 3,5% en impuestos.

Si el mismo hubiese continuado en el tiempo estos números ajustados a valores reales desde el momento de su creación, los topes deberían ser entre $592.889.385 millones y $10.375.564.235 millones. Para el primer caso, estaría 5 veces por debajo de lo que para el mundo es considerado un «millonario» y para el segundo caso su actualización efectivamente sería un impuesto a los millonarios por 3 veces por encima de la base para ser considerado de esa forma.

Aquellos que aspiracionalmente sean argentinos de clase alta y deseen incrementar su nivel de vida deberán apoyarse en su nivel de ahorro previo y en la acumulación de capital necesario para ofrecer bienes y servicios en el mercado que le permitan satisfacer las nuevas necesidades de los consumidores y ser exitosos en ese proceso. En el caso de obtener rendimiento podría lograr en el tiempo un retorno de la inversión realizada.

A un argentino de ingresos altos le llevaría 772 años en ser «millonario»

Si tomamos la escala de ingresos del décil más alto que informa el INDEC (es decir el 10% de la población con mejor nivel de ingreso) es aquella que tiene ingresos de entre $170.000 y $4.000.000. Estas son personas que en promedio tienen ingresos medios de 258.626 pesos.

Es decir, u$s664 mensuales. Nuestro país ha expulsado los incentivos de este sector de la sociedad a tal punto que sus ingresos medios no son los de una clase alta a nivel regional, sino que están a la altura de una clase media promedio. Siendo considerados clase alta en Argentina este sector socioeconómico apenas podría ser clase media a nivel regional. Pero a su vez, ese 10% de la población que podría invertir su ahorro y acumulación de capital en nuestro país hace lo imposible para atesorarlo fuera del sistema local por falta de reglas políticas, jurídicas y económicas estables en el tiempo.

Si tomamos el techo de lo que considera el INDEC a una persona rica en Argentina por $4.000.000 millones (tomamos el nivel más alto del décimo décil que es considerado como el de mayores ingresos) se demoraría a valores constantes unos 772 años para que pueda ser considerado como millonario al superar los u$s7 millones.

Es decir, que un argentino solo en el caso que pueda acumular su nivel de ingreso a valor contante como clase rica podría convertirse en lo que el mundo considera un millonario recién el año 2794.

Argentina no es un país rico porque ha quebrado todos los medios para estimular proactivamente aquellos que pueden extraer las riquezas naturales para convertirlas en bienes finales primarios e intermedios incrementando y mejorando los ingresos de todos los que habitan nuestro suelo.

El ser millonario ha quedado tan devaluado que mientras Susana Gimenez regaló en su programa $1 millón que equivalían a u$s1 millón para el caso de Santiago del Moro en el programa Quién quiere ser millonario? en el año 2019 que otorgaba $2 millones equivalían a u$s40.000. Toda una metáfora. Los incentivos se fueron destruyendo en el tiempo y el premio obtenido tanto desde el que arriesga, produce y emplea fue cada vez mejor como aquel de quien intenta obtenerlo por el juego. Todos somos menos ricos. Todos somos más pobres.

¿Qué es lo que se puede esperar de un individuo que tan sólo gana un salario mínimo vital y móvil o peor aún quien se encuentra por debajo de la línea de pobreza? El fin de la actividad inversora es incrementar o al menos no disminuir su capital. Cuando invierte arriesga y requiere otros factores de producción como trabajadores contratados en forma directa y bienes de capital producidos por otros trabajadores en forma indirecta. Ojala tuviéramos más millonarios argentinos queriendo invertir acá y no fuera de nuestro país.

El capital no tiene nacionalidad en una economía global. Circula y se deposita allí donde tiene más oportunidades. Aquellas que encuentra fuera de Argentina son las que hacen menos pobres a esos países y a su población. Cuando tomemos el camino inverso nosotros podremos ser más ricos y tener menos pobres. Podremos tomar como ejemplo a los «millonarios» por qué sacaron de la pobreza a «millones» que hoy son pobres.