jueves, abril 18

EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA🌾

Lucas 6, 36-38

Jesús dijo a sus discípulos:
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.»

Palabra del Señor.
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Lc 6, 36-38:

💫 Dijo a sus discípulos

1) Sean misericordiosos:

El aprender a perdonar es un arte, y hasta puede llevarte toda la vida. No es algo que uno hace de un día para el otro. Te entiendo cuando me decís que te cuesta perdonar a aquella persona que te hizo sufrir, que te golpeó en la vida. Claro que duele y claro que cuesta. Pero para iniciar un proceso de perdón no tengo que pensar en la persona que me lastimó, sino más bien tengo que pensar en mí y en Dios. La ira y el enojo, como el odio y el rencor, te hacen enfocarte en aquella persona que te fulminó la vida y la confianza. La propuesta que Jesús te da hoy es que te mires vos, y en relación con Dios. Es pensar en volver a vos y tu esencia. Es eso lo que te hace crecer y caminar hacia vos y hacia Dios.

2) No juzguen:

El mayor veneno que podemos generar es juzgar, porque al juzgar quitamos oportunidades al otro y a tu propia vida. El convertirte en juez de la vida de otros y de tu vida te termina limitando tu vivir y te hace un vivir cerrado y encerrado en vos. Creo que es uno de los mayores golpes que tenemos en la vida y hasta en la Iglesia. El juzgar a personas ha llevado a que encarcelemos en nuestra mente a mucha gente que estaba libre en el vivir y su forma de vivir. Yo creo que hay muchas cosas que no te animas a hacer en tu vida por el miedo al qué dirán.

3) La medida:

En esta vida fui aprendiendo con el tiempo, y con mi experiencia de cura en sí, que uno no puede convertirse en una regla para medir quién entra y quién no. Es muy triste si vivís así. Es duro cuando tu vida pasa por ser un aduanero de la fe y de la vida. Es desgastante tener una vida que te lleva a medir la vida de todos los que te rodean. Te terminas convirtiendo en un policía y detective de todos los que te rodean, marcas las faltas, los errores. Sospechas de todos y hasta de vos, pero más triste es que ya tu vida no gira en mirarte vos, sino que se te va la vida viendo la vida de los demás nada más. Algo bueno está por venir.