sábado, noviembre 28

Toti Pasman víctima de ciberdelito: “Me hicieron una transferencia bancaria por una fortuna de plata”

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El periodista deportivo fue sorprendido en un momento de “guardia baja”. Luego de unos minutos, la operación fue anulada y todo quedó en una mala experiencia.

Dos mails y un llamado al celular terminaron convirtiendo un apacible momento familiar en una situación muy complicada. Y de ese modo, Juan Carlos Toti Pasman terminó sumándose a la lista de famosos que han sufrido una estafa virtual.

El propio periodista lo reveló en su programa de Radio La Red, con la intención de alertar sobre una modalidad que registra un alza exponencial desde que se implementó la cuarentena: el ciberdelito aumentó un 70 por ciento. “Cuando a uno le pasa algo así tiene que contarlo para evitar que le pase a otros”, dijo Toti.

Todo comenzó cuando estaba en su casa jugando con su hijo, “en un momento familiar extraordinario” después de “un día de cosas intensas”. Por eso, según detalló, estaba distraído. “Con la guardia baja», como lo definió. Y en ese estado de indefensión Pasman recibió un mail: “(Era) supuestamente de mi banco. La famosa trampa en la que yo nunca caigo, pero la verdad que yo estaba en otra”.

El correo electrónico le solicitaba que cambiara sus contraseñas de acceso al homebanking y confirmara sus datos. «Pero claro, todo el tiempo te llegan (mails): ‘Cambie su clave’, ‘Cambie esto’. Y hoy, como un gil lo hice”, lamentó Toti, quien acto seguido continuó jugando con Benjamín, de siete años.

Fue su hijo quien, minutos después, le avisó que tenía un llamado en el celular. “Atiendo, y un tipo, que me hizo entrar muy bien, me dice: ‘Soy Guillermo tanto, de tal banco. ¿Usted recién cambió su (clave)? ¿Acaba de confirmar?’. ‘Sí’, le digo. ‘Ah, bueno, porque estamos chequeando todo. ¿Me puede decir este mensaje que le va a llegar?’. ‘Sí, cómo no’. ‘Tal cosa’. Y me corta”.

Apenas unos segundos más tarde Pasman recibe una nueva notificación de su casilla. “Me llega un mail (avisando) que me habían hecho una transferencia de una fortuna de plata. Imaginate… ¡los nervios!», relató, y puntualizó que los delincuentes operan con este tipo de prácticas «después de las nueve de la noche, cuando ya no te atienden en el 0800 del banco”.

“Gracias a Dios, gracias a Dios, después de 20 minutos en los que caminaba por las paredes me llegó un mail de que la transferencia había sido revertida. El banco sospechó, dudó, la tomó, pero después la revirtió”, destacó el periodista, a quien la tensión le duró hasta el día siguiente, al punto que estuvo en duda su participación en la radio. No obstante, ya realizó la denuncia correspondiente en la Fiscalía de Cibercrimen.

“Yo, un verde, eh -reconoció-. Pero no caigo nunca: de esos mails me han llegado 300. Hoy, me agarró con la defensa baja. Y lo metí, porque no sé qué tenía en la cabeza. Y al toque me llaman. ¡Y pumba!, me engancharon. Cuidado, cuidado, mucho cuidado”, concluyó en un mensaje para sus oyentes, para que el intento de estafa virtual que sufrió al menos funcione como un llamado de atención a otras posibles víctimas de una modalidad cada vez más frecuente.

“Los criminales han utilizado la crisis del coronavirus para llevar a cabo exitosamente sus ataques, que se incrementaron como nunca antes. En todos los casos, la tecnología resultó un vehículo para su concreción”, había puntualizado días atrás Gabriel Zurdo, CEO de BTR Consulting (una compañía especializada en consultoría en ciberseguridad, administración de riesgos, negocios y auditoría), en diálogo con Infobae.

En enero se registraron 4000 delitos por semana. En mayo, 250 mil. Y con más de 130 modalidades diferentes, como la creación de sitios web falsos que ofrecen préstamos rápidos a quienes tienen problemas económicos.

En julio, el periodista Ángel de Brito también debió lidiar con el cibercrimen, cuando recibió amenazas y extorsiones en su teléfono, luego de que hackearan el celular de Pampita Ardohain, accediendo a la agenda de contactos de la conductora. “Lo mejor que puede hacerse en una situación así es presentar una denuncia. Estas prácticas delictivas deben terminar”, anunció por entonces su abogado, el doctor Martín Leguizamón, quien -al igual que hizo Pasman- se dirigió a la Fiscalía de Cibercrimen para que se investigue el caso.