Una banda narco escondía cocaína en penes de cotillón

0
596

14 DE Septiembre 2019 “Abuela”, “bebé” y “milanesa”, eran los códigos que usaban para identificar la cantidad de droga pedida. Fue desarticulada en Berisso, localidad bonaerense.

Parte del dinero incautado a la organización criminal. Télam

La banda narco desarticulada en la localidad bonaerense de Berisso, que tenía como fachada un restaurante peruano, ocultaba cocaína en penes de cotillón. El líder de la organización, con prisión domiciliaria, empleaba las palabras clave «abuela», «bebé» y «milanesa» para identificar la cantidad de droga pedida por sus clientes, informaron ayer fuentes policiales.

Según surge de las escuchas telefónicas de la investigación -a las que tuvo acceso Télam-, «abuela» era el código para los diez gramos de cocaína; «bebé» eran cinco gramos y una «milanesa», era un paquete con diez bochas.

«Te estoy diciendo que me traigas tres abuelas acá a casa, tres abuelas cuando termines», dice un comprador en una de las escuchas, a lo que su interlocutora responde: «¿Las tres abuelas y los dos bebés?». «Los dos bebés es para L…», contesta el hombre, y le explica: «Se los tienes que dar a él, cuando te subes al remís. Él va a llegar ahí donde estás tú, ¿no entiendes? Unilos a los dos bebés y listo. Y ahí él te va a dejar la plata de tu mamá».

Un jefe policial que participó de la investigación explicó a Télam que «la diferencia de bebés y abuelas radica en el peso de las bochas de cocaína». En tanto que las de «abuelas» eran de diez gramos y los «bebés» de cinco.

En otra de las 400 horas de escuchas que obtuvieron los detectives de la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado, la banda también habla de «milanesas», pero en referencia a una entrega más grande de bochas de cocaína.

«¿Me podés completar siete para la milanesa? Yo te debía tres», le dice uno de los compradores, a lo que el narco responde: «Lo que pasa es que están armadas, hacemos una cosa. Vos querés milanesa, te dejo milanesa. ¿Te parece?».

En otro de los audios, una travesti que trabajaba para la organización y se identifica en los llamados como «el Monito», le dice a uno de los proveedores: «Necesito un pollito y una bolsita».

Según las fuentes consultadas por Télam, el «pollito» era el código para pedir un tiza de cocaína.

La organización fue desbaratada tras un serie de siete allanamientos realizados en La Plata, Berisso y San Isidro, donde se detuvo a ocho personas: cinco hombres y tres mujeres.

Como particularidad, los investigadores encontraron en los allanamientos unos diez penes de plástico del tipo de cotillón sexual, que era utilizados para el ocultamiento de las tizas de cocaína.

Es que, según explicaron las fuentes, la narcobanda operaba en la denominada zona roja de la ciudad de La Plata, donde la droga era trasladada dentro de esos penes de cotillón por travestis que actuaban como «dealers».

Según las fuentes, esta estructura delictiva recaudaba alrededor de un millón de pesos mensuales y estaba liderada por «Manuel» y «Sheila», un matrimonio de nacionalidad peruana que vivía en una casa con pileta y cancha de fútbol en Berisso, valuada en más de 20 millones de pesos.

En esa misma propiedad, «Manuel» cumplía una prisión domiciliaria por otra causa que tenía por venta de drogas.

Pero además, allí tenía como fachada el restaurante «El Rinconcito con Sabor a Perú», que era promocionado en su publicidad por tener «el mejor chipá», descuentos, ambiente climatizado, cancha de fútbol para los clientes y la «mejor movilidad para la distinguida clientela».

En poder los imputados, la Policía incautó más de un kilo de cocaína de máxima pureza, alrededor de medio kilo de marihuana, elementos utilizados para el corte de las sustancias y los diez penes de plástico con tizas de cocaína.

En uno de los allanamientos, los pesquisas hallaron cinco bochas de cocaína y un balanza digital dentro del motor de un auto.

También se decomisó un revolver calibre .32, proyectiles de distintos calibres, joyas, dólares, pesos y cuatro automóviles, entre otros elementos de interés para el expediente, se informó. La causa está a cargo de la fiscal Ana Medina, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Drogas Ilícitas del Departamento Judicial La Plata.

Identificaron a los líderes

Según lo informado por la agencia Infobae, mediante seguimientos encubiertos, filmaciones, más la intervención de doce líneas de teléfonos celulares, los investigadores lograron identificar a cada uno de los integrantes detrás de la estructura que habían montado con la pantalla de un restaurante peruano. De acuerdo con ese medio, Enrique Manuel Benavides Espichán (48 años) y Sheyla Cruzado López (38) eran los jefes. En su casa de Berisso tenían un restaurante llamado El Rinconcito con Sabor, su especial era la jalea real de mariscos fritos, el plato degustación de ceviche y la leche de tigre servida en copa: el mismo cartel del local llevaba el nombre de Espichán y Cruzado López. Ese lugar lo utilizaban como pantalla: era en realidad el punto de distribución de la cocaína que era repartida a 5 cómplices para que la vendan en formato delivery. 

Benavides Espichán está registrado en los rubros de gastronomía de la AFIP: paga puntualmente su monotributo clase A desde 2017.