En Casa Rosada las encuestas no dan bien, pero tampoco son buenas para Axel Kicillof. Varios sectores sondean a Jorge Brito y Dante Gebel
El banquero Jorge Pablo Brito dice que no quiere, que no es su plan, que no es así. Pero su nombre circula cada vez con más fuerza en medios industriales y financieros en particular desde que denunció el «estrangulamiento» de la actividad privada debido a la velocidad de las medidas monetarias. Al respecto, sostuvo que «si el ajuste se hace rápido aparecen los ganadores y otros sectores a los que la generación de empleo y la inversión llegan a un ritmo menor».
Jorge Brito, entre los outsiders que pueden competir con Javier Milei
Lo dijo al celebrar el vigésimo aniversario de la inclusión del Banco Macro en los paneles de acciones de Wall Street. En esa ocasión planteó que «tal vez estamos yendo más rápido de lo que podemos y eso provoca problemas», señalando como ejemplo el aumento de la morosidad en los bancos y en todo el sector financiero.
A pesar de sus declaraciones críticas, Brito ha negado repetidamente cualquier intención de postularse. Fuentes cercanas al empresario aseguraron a iProfesional: «No estamos buscando la presidencia ni es la intención de Jorge participar electoralmente».
Sin embargo, su perfil seduce a sectores que buscan un candidato de centro, capaz de dialogar con todos los espacios y capitalizar el cansancio con la grieta política. Dirigentes de la Unión Cívica Radical (UCR) lo ven como una figura de consenso o como un competidor viable en internas primarias para enfrentar a La Libertad Avanza.
Aunque su experiencia en la gestión privada, su conocimiento económico y sus contactos con el establishment económico y político local son fortalezas innegables, Brito enfrenta obstáculos significativos. Su falta de experiencia en la gestión pública directa podría ser un punto débil, al igual que el riesgo de ser percibido como «el candidato de los bancos» en un país con una histórica desconfianza hacia el sector financiero. Además, deberá construir un discurso que trascienda los intereses corporativos y conecte con las preocupaciones de la ciudadanía.
Dante Gebel, el pastor que va por la presidencia en 2027
Dante Gebel, pastor evangélico, escritor y conferencista, es una figura de enorme influencia en Argentina y América Latina. Con miles de seguidores y una sólida presencia mediática, especialmente en Estados Unidos, Gebel regresará al país en abril con una agenda que incluye conferencias y entrevistas, alimentando rumores sobre una posible candidatura presidencial. Su conexión con las masas, basada en un mensaje de regeneración moral y esperanza, lo posiciona como un outsider con un potencial electoral considerable.
Auspiciado por gremios de origen peronista, Gebel ha generado entusiasmo en sectores populares y jóvenes. Un referente gremial destacó: «Dante tiene algo que ningún político tradicional puede comprar: una conexión genuina con millones de personas. Cuando habla, lo escuchan. Y no solo evangélicos». Eventos de apoyo, como el realizado en Lanús, muestran el interés de diversas organizaciones en su figura, aunque él no haya confirmado su participación electoral.
El crecimiento del voto evangélico
El ascenso de las iglesias evangélicas en Argentina, que según el último censo representan cerca del 15% de la población con proyecciones de llegar al 20% para 2027, convierte a Gebel en una carta electoral atractiva. Su capacidad para movilizar a este sector, especialmente en provincias del interior, podría ser clave. Sin embargo, su desafío radica en traducir su liderazgo espiritual en propuestas concretas de gobierno y en superar las resistencias de sectores laicos que cuestionan la incursión de líderes religiosos en la política.
Comparativa ampliada: dos outsiders con perfiles muy distintos
A continuación, se presenta un cuadro comparativo ampliado que analiza en detalle las características, fortalezas y debilidades de Jorge Brito y Dante Gebel como posibles candidatos para 2027:
| Sector de Origen | Empresarial/Financiero | Religioso/Cultural |
| Base Electoral Potencial | Clase media urbana, empresarios, centro político tradicional | Evangélicos, jóvenes, sectores populares, provincias del interior |
| Experiencia de Gestión | Alta en el sector privado y financiero, con liderazgo en Banco Macro | Organizacional en megaiglesias y eventos masivos, sin experiencia pública |
| Principal Fortaleza | Conocimiento económico profundo y vínculos institucionales con diversos sectores | Capacidad de movilización y comunicación masiva con un mensaje inspirador |
| Principal Debilidad | Percepción de representar intereses corporativos y falta de experiencia pública | Inexperiencia en gestión política y resistencia de sectores laicos |
| Electorado Objetivo | Votantes moderados cansados de la polarización y en busca de estabilidad | Desencantados con la política tradicional, voto evangélico y sectores populares |
| Estilo de Comunicación | Sobrio, técnico, orientado a la economía y la gestión | Carismático, emocional, basado en valores y regeneración moral |
| Riesgos de Imagen | Ser visto como elitista o desconectado de las necesidades populares | Ser cuestionado por mezclar religión y política, alienando a votantes laicos |
| Conexión con la Grieta | Podría posicionarse como una alternativa al enfrentamiento entre extremos | Podría polarizar entre sectores religiosos y laicos, generando tensiones |
| Proyección a 2027 | Dependerá de su capacidad para construir un discurso inclusivo y popular | Dependerá de su habilidad para transformar su liderazgo espiritual en político |
Crisis de representación: ¿una oportunidad en plena grieta?
Aunque Brito y Gebel provienen de mundos opuestos, en reuniones reservadas coinciden en un mismo diagnóstico: la política tradicional ha perdido credibilidad.
Brito podría apela a la racionalidad y a la experiencia económica, buscando atraer a votantes moderados y desencantados con los extremos de la grieta.
Por su parte, Gebel podría capitalizar la emoción y los valores de la gente, conectando con sectores que buscan un cambio profundo y una regeneración moral en la política. Sin embargo, sus desafíos son igualmente grandes: Brito debe superar la percepción de elitismo, mientras que Gebel necesita demostrar que puede gobernar más allá de su carisma espiritual.
La creciente mención de figuras como Brito y Gebel refleja una tendencia global: la crisis de representación de los partidos políticos históricos. Recientemente, el ensayista y periodista, Alejandro Horowickz, afirmaba, al analizar la crisis de la centro izquierda en el país en su libro, «El kirchnerismo desarmado», que «Milei es la expresión de la descomposición del orden político y el peronismo está estallado, a partir del último experimento fallido del kirchnerismo, el gobierno de Alberto Fernández, quien no pudo modificar un modelo económico agotado que derivó en el crecimiento de la pobreza de gran parte de la población».
En Argentina, las últimas encuestas publicadas en medios nacionales muestran niveles récord de desconfianza hacia los dirigentes convencionales, un fenómeno del que Javier Milei no escapa pero en el queda preservado porque sus competidores tradicionales como Kicillof u otros dirigentes kirchneristas tienen peor imagen que él. «Es es vacío el que abre la puerta a outsiders que, aunque carecen de experiencia política, ofrecen nuevas perspectivas y discursos», afirma el analista bursátil Ariel Ferrari en sus informes de actualidad política.
Por otra parte, Ferrari, explicó: «El fenómeno no es nuevo ni exclusivo de Argentina. En Brasil, Jair Bolsonaro contó, en su momento, con un fuerte respaldo evangélico para llegar al poder, mientras que en Estados Unidos, figuras como Donald Trump han capitalizado el hartazgo con la política tradicional desde el mundo empresarial. Tanto Brito como Gebel encajan en este patrón de liderazgos no convencionales que emergen en momentos de incertidumbre».
Aún falta mucho para las elecciones de 2027, y el panorama político puede cambiar drásticamente dependiendo de los resultados de la gestión actual de Javier Milei. En ese contexto nadie enseña las cartas sobre el paño. Una vez más, Jorge Brito explica que «no cuenten con él para una candidatura» y Gebel juega al misterio, esperando que se produzca o genere una candidatura por aclamación.
Lo cierto es que si la economía no se estabiliza y empeora, figuras como Brito y Gebel van a sentir una presión notable por mayores definiciones de su futuro próximo.





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