El gerente del Hospital del Milagro alertó sobre la crítica situación del sistema sanitario, marcada por la falta de profesionales, la reducción de recursos y la escasa inversión.

El gerente del Hospital del Milagro, José Antonio Soto Ruiz, expresó su preocupación por la situación que atraviesa el sistema de salud público y advirtió sobre la falta de inversión, la reducción de programas nacionales y el impacto de la crisis económica en la atención sanitaria.
Por Aries, el directivo señaló que la realidad del hospital genera sensaciones encontradas. “Se celebra con orgullo por lo que se va consiguiendo, pero con mucha tristeza por ver cómo durante muchos años se fue desvalorizando este hospital”, afirmó, y remarcó que “no sirven los proyectos escritos que quedan en un cajón, hay que hacer las cosas”.
Soto Ruiz indicó que varios programas vinculados a la salud a nivel nacional fueron recortados, lo que afectó el financiamiento del sistema. “Donde no está llegando la plata, donde se mermó bastante”, expresó, aunque aclaró que el análisis político corresponde a otras autoridades.
El gerente también se refirió al impacto de la situación económica en las obras sociales y el acceso a medicamentos de alto costo. “Los sueldos no han ido aumentando como para que la recaudación acompañe.
Las obras sociales son solidarias, pero al no tener fondos, no pagan”, explicó, y advirtió que incluso en el sector privado se registran dificultades, especialmente en la provisión de tratamientos costosos que pueden superar los 100 millones de pesos.
Otro de los puntos señalados fue la necesidad urgente de inversión en el área de tuberculosis (TBC). En ese sentido, sostuvo que el Hospital del Milagro es un referente regional, pero actualmente enfrenta serias limitaciones. “No tenemos sala de TBC, la tuvimos que cerrar por un hundimiento del piso”, explicó, y detalló que se están improvisando soluciones temporales para poder continuar con la atención.
Soto Ruiz comparó la situación del hospital con otros centros de la región y advirtió que la capacidad de internación en TBC es actualmente limitada. “No tenemos cama dedicada para TBC”, señaló.
Finalmente, el gerente hizo referencia a las condiciones laborales del personal de salud y a la falta de recursos humanos. “Cuando algo sale bien es gracias al sistema, cuando sale mal es culpa del médico”, lamentó. También indicó que la demanda supera ampliamente la capacidad operativa, con menos profesionales disponibles que en años anteriores y dificultades para reemplazar especialistas.
“La parte pública se está vaciando”, concluyó.





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