Irán redobló la presión y volvió a restringir el tránsito en el estrecho de Ormuz

Teherán anunció que retomó el control total de la vía clave para el comercio mundial de petróleo. La medida se da en medio de la tensión con Estados Unidos y pone en alerta a los mercados energéticos.

En un nuevo capítulo de la escalada en Medio Oriente, el régimen de Irán confirmó que volvió a imponer restricciones sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.

La decisión fue comunicada por el portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfagari, quien aseguró que “el control del estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior y esta vía estratégica se encuentra bajo una estricta gestión y control por parte de las Fuerzas Armadas”.

El anuncio llega pocos días después de que Teherán habilitara un paso limitado de embarcaciones como señal de distensión en medio de negociaciones con Estados Unidos. Sin embargo, desde el régimen iraní sostienen que esa apertura fue revertida ante la continuidad de las sanciones y el bloqueo comercial impuesto por Washington.

Según explicó Zolfagari, el nuevo esquema implica una fuerte supervisión del tránsito marítimo en la zona, por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa a nivel global. “Mientras Estados Unidos no restablezca la plena libertad de tránsito de las embarcaciones desde Irán y hacia Irán, la situación en el estrecho de Ormuz permanecerá bajo un control riguroso”, afirmó.

El endurecimiento de la postura iraní suma incertidumbre a los mercados internacionales, que siguen de cerca cualquier movimiento en esta ruta estratégica, clave para el suministro energético global.

En paralelo, desde el Parlamento iraní también reforzaron el mensaje político. Su presidente, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que el paso marítimo “no permanecerá abierto” si se mantiene el bloqueo estadounidense y cuestionó las declaraciones del mandatario norteamericano, Donald Trump, quien había asegurado que la vía estaba completamente operativa.

“Con estas mentiras no ganaron la guerra y, sin duda, tampoco lograrán nada en las negociaciones”, sostuvo Qalibaf, en referencia a las conversaciones diplomáticas que buscan descomprimir el conflicto.

El dirigente también señaló que la navegación en la zona estará sujeta a “rutas designadas” y requerirá autorización previa de las autoridades iraníes, lo que en la práctica supone un control directo sobre uno de los puntos neurálgicos del comercio marítimo mundial.

Las tensiones se producen en un contexto de relativa calma en otros frentes del conflicto regional. En Israel, por ejemplo, se registraron más de 24 horas sin ataques aéreos tras el alto el fuego, aunque las autoridades mantienen el estado de alerta ante la fragilidad de la tregua.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que los objetivos militares en la región aún no están cumplidos y que las operaciones podrían reanudarse si la situación lo requiere.

En este escenario, la decisión de Irán de reforzar el control sobre el estrecho de Ormuz no solo profundiza la tensión geopolítica, sino que también reaviva el temor a un impacto directo en los precios internacionales del petróleo, en un momento en el que los mercados venían reaccionando a señales de distensión.

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