El conductor cuestionó la grabación encubierta dentro de las oficinas gubernamentales y advirtió que ya hay una denuncia penal impulsada por Casa Militar. También defendió los controles tras el escándalo.

El escándalo por la utilización de una cámara oculta en Casa Rosada sumó un nuevo capítulo este jueves, luego de que Antonio Laje saliera con dureza a cuestionar el accionar del equipo de TN encabezado por Luciana Geuna.
El conductor de A24 no dudó en marcar su postura y apuntó directamente contra la periodista por la grabación realizada con anteojos con cámara dentro de la sede del Gobierno.
“Para mí es una vergüenza lo que pasó. ¿Cómo vas a entrar a filmar sin autorización?”, lanzó al aire, visiblemente molesto por la situación.
En esa línea, reforzó su crítica con una comparación internacional: “Hacelo en Estados Unidos y fijate cómo te va. Es una locura”. Para Laje, el problema central no es el contenido de las imágenes, sino la forma en la que fueron obtenidas.
El episodio generó fuerte repercusión política y mediática, sobre todo después de que la Casa Militar avanzara con una denuncia penal contra el programa ¿Y mañana qué?, conducido por la periodista, y contra las autoridades del canal TN.
Según consta en la presentación judicial, la grabación fue considerada una posible “amenaza para la seguridad nacional”, ya que se realizó sin conocimiento ni autorización dentro de un área sensible del Gobierno.
En ese contexto, Laje también remarcó la gravedad de la situación legal: “Hoy a esta hora tenés una denuncia penal de Casa Militar”, advirtió durante su programa.
El caso se desató luego de que se difundieran imágenes tomadas con una cámara oculta en los pasillos de la Casa Rosada. Si bien existen registros previos grabados dentro del edificio, la diferencia en este caso fue el carácter encubierto del material.
“A lo largo del programa los periodistas reconocieron que los registros obtenidos habían sido furtivos”, sostiene la denuncia, que apunta a que las imágenes se realizaron sin consentimiento de las autoridades.
Tras el episodio, el Gobierno decidió avanzar con la suspensión de acreditaciones y revisar los mecanismos de seguridad para el ingreso de periodistas, lo que abrió un nuevo frente de tensión con el ámbito de la prensa.
La medida, que aún no fue formalizada en un comunicado, implica un cierre inédito del acceso a la sala de prensa, históricamente abierta incluso en períodos no democráticos.
En paralelo, el Presidente reaccionó con dureza en redes sociales, donde calificó a periodistas de “delincuentes” y profundizó su discurso crítico hacia los medios.





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