Malvinas: el Gobierno presiona por un guiño de Donald Trump y busca romper la neutralidad histórica de EE.UU.

La Casa Rosada apuesta a conseguir una señal política desde Washington que fortalezca el reclamo argentino en el plano internacional, en medio de tensiones entre Estados Unidos y el Reino Unido.

El Gobierno nacional intensifica gestiones diplomáticas para lograr un respaldo explícito de Estados Unidos en el histórico reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas. La administración de Javier Milei busca capitalizar el nuevo escenario geopolítico y obtener un gesto político de Donald Trump que permita fortalecer la posición argentina en foros internacionales.

El objetivo no es menor. Desde la guerra de 1982, Washington mantiene una postura de neutralidad sobre la disputa entre Argentina y el Reino Unido. En términos formales, Estados Unidos no reconoce la soberanía británica sobre las islas, pero tampoco avala el reclamo argentino, lo que en la práctica se traduce en una posición de equilibrio que favorece el statu quo.

Sin embargo, en la Casa Rosada consideran que el contexto actual podría abrir una ventana de oportunidad. La expectativa creció en las últimas semanas, sobre todo a partir de versiones que indican que el Pentágono evalúa revisar su respaldo diplomático a ciertas “posesiones imperiales” europeas, entre ellas las Malvinas, en el marco de tensiones con aliados de la OTAN.

En ese escenario, el Gobierno apunta a conseguir un gesto concreto: una declaración pública de Trump, un comunicado conjunto tras una reunión bilateral o algún tipo de pronunciamiento en organismos internacionales donde Estados Unidos tenga peso, como la Organización de Estados Americanos (OEA).

En cambio, en el ámbito de Naciones Unidas las posibilidades son más acotadas. La cuestión Malvinas se discute principalmente en el Comité de Descolonización, donde Estados Unidos no participa, lo que limita las chances de un apoyo formal en ese espacio.

El eventual respaldo de Washington tendría, sobre todo, un valor simbólico. Pero en la diplomacia, los gestos pesan. Un pronunciamiento favorable podría fortalecer la estrategia argentina y sumar presión sobre el Reino Unido en el escenario internacional.

Las tensiones entre Trump y el primer ministro británico, Keir Starmer, también juegan en este tablero. El mandatario estadounidense ha cuestionado en duros términos a su par europeo, especialmente por su postura frente a conflictos recientes en Medio Oriente.

Esa fricción alimenta las expectativas en Buenos Aires de que pueda haber un cambio, aunque sea parcial, en la posición histórica de la potencia norteamericana.

De todos modos, dentro del propio gobierno norteamericano persiste una línea más tradicional. Sectores del Departamento de Estado sostienen la conveniencia de mantener la neutralidad para no afectar la relación estratégica con Londres, uno de sus principales aliados globales.

En ese marco, la definición final dependerá en gran medida del estilo de conducción de Trump, quien en su segundo mandato ha mostrado una tendencia a tomar decisiones de política exterior con criterios más personales y menos atados a las recomendaciones diplomáticas tradicionales.

Para la Argentina, incluso un gesto limitado podría representar un avance significativo. No implicaría un cambio estructural en el conflicto, pero sí podría modificar el clima político internacional y abrir nuevas instancias de negociación.

Por ahora, en Balcarce 50 siguen cada movimiento con atención. Saben que el margen es estrecho, pero también que en un escenario de neutralidad consolidada, cualquier señal de respaldo puede convertirse en una herramienta clave para reposicionar el reclamo argentino por las Malvinas.

Deja un comentario

Descubre más desde Cronica del Noa

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo