La nueva normativa crea incentivos fiscales por cuatro años para empresas que contraten trabajadores sin empleo previo registrado, con el objetivo de impulsar la formalización laboral en el sector privado.

El Gobierno oficializó este lunes la reglamentación del Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), una herramienta incluida en la reforma laboral que reduce las contribuciones patronales durante cuatro años para nuevas contrataciones.
El esquema llega tras un fallo judicial que habilitó la intervención de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal en la demanda de la CGT contra la reforma laboral.
El RIFL apunta a promover la incorporación de trabajadores que no hayan tenido empleo formal al 10 de diciembre de 2025, hayan estado desempleados en los seis meses previos, provengan del monotributo o hayan trabajado en el sector público.
La medida fue publicada en el decreto 315/2026, con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y los ministros Sandra Pettovello y Luis Caputo.
El beneficio establece que los empleadores alcanzados pagarán una alícuota reducida del 8% en contribuciones patronales, incluyendo un 3% destinado al Fondo de Indemnizaciones. Además, la reducción podrá aplicarse hasta un máximo del 80% de la nómina de trabajadores de la empresa.
También podrán acceder al régimen quienes se inscriban como empleadores a partir de la fecha de corte, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
La normativa detalla la distribución de los aportes entre el sistema previsional, el fondo de empleo, asignaciones familiares y el INSSJP, según corresponda. Asimismo, aclara que eventuales aumentos salariales posteriores no afectarán los beneficios otorgados a los empleadores.





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