Regina Caeli: el Papa recuerda que el amor de Dios no es idea humana, sino «vida divina»

Durante el rezo del Regina Caeli, el Papa reflexiona sobre el mandamiento del amor pronunciado por Jesús en la Última Cena y aclara que la vida cristiana no nace del esfuerzo por ganarse el amor de Dios, sino del reconocimiento de sabernos amados por Él: “es el amor de Jesús el que hace nacer el amor en nosotros”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

En el VI domingo de Pascua, el Papa ha vuelto la mirada hacia la Última Cena de Jesús, precisamente a ese momento en el que transforma el pan y el vino en el signo vivo de su amor y dice: «si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos».

A partir de esta afirmación, el Pontífice advierte de no caer en una tergiversación entre el verdadero sentido de la relación entre el amor de Dios y la respuesta del creyente: “Esta afirmación nos libra de un malentendido, es decir, de la idea de que somos amados si guardamos los mandamientos: nuestra justicia sería entonces un condicionante para el amor de Dios”.

En cambio, el Papa explica que no debemos cumplir los mandamientos para ganarnos el amor de Dios, sino porque ya nos sabemos amados por Él: “Por el contrario, el amor de Dios es la condición para nuestra justicia. Miramos verdaderamente los mandamientos, según la voluntad de Dios, si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo”.

Un amor sin “peros” ni “quizás”

El Papa insiste en que “las palabras de Jesús son una invitación a la relación, no un chantaje”. Por ello, el Señor nos manda amarnos unos a otros como Él nos ha amado: “es el amor de Jesús el que hace nacer el amor en nosotros. Cristo mismo es el criterio, la regla del amor verdadero; aquel que es fiel para siempre, puro e incondicional”, asegura el Papa.

Y añade que se trata de un amor que no conoce reservas ni condiciones: “aquel que no conoce el “pero” ni el “quizá”, que se entrega sin pretender poseer, y que da vida sin pedir nada a cambio”.

Cuando amamos a Dios, nos amamos unos a otros

Después, el Papa recuerda que, dado que “Dios nos ama primero, también nosotros podemos amar” y que “cuando amamos verdaderamente a Dios, nos amamos verdaderamente unos a otros”. Para explicarlo, añade una imagen sencilla y profunda: “sucede como con la vida, que solo quien la ha recibido puede vivir; del mismo modo, solo quien ha sido amado puede amar”.

Un camino de vida nacido del amor de Dios

El Santo Padre además subraya que los mandamientos del Señor no son una imposición externa, sino el camino hacia la salvación: “Los mandamientos del Señor son, por tanto, una forma de vida que nos sana de los amores falsos”. Y precisamente porque Dios ama al ser humano – continúa – el Señor no lo deja solo en las pruebas de la vida, sino que le promete el don del Paráclito, es decir, el Abogado defensor, el «Espíritu de la Verdad»: “Es un don que el mundo no puede recibir, mientras se obstine en el mal que oprime al pobre, excluye al débil y mata al inocente. Mientras que, quien corresponde al amor que Jesús tiene hacia todos, encuentra en el Espíritu Santo un aliado que nunca falla”.  

Para concluir, el Papa recuerda que el cristiano está llamado a ser testimonio constante del amor de Dios en todo momento y lugar: “Esta palabra no significa una idea de la mente humana, sino la realidad de la vida divina, por la cual todas las cosas han sido creadas de la nada y redimidas de la muerte”.  

Deja un comentario

Descubre más desde Cronica del Noa

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo