El Tribunal de Ética y Disciplina del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de Salta (CUCIS) volvió a poner el foco en la importancia de ejercer la actividad con responsabilidad, transparencia y apego a las normas profesionales. Lo hizo a través de una nueva pieza de su campaña gráfica, esta vez centrada en la publicidad responsable.
Esto a raíz de algunas personas que ejercen la actividad pero no se encuentran dentro del marco del Colegio que los nuclea. Pero no lo hacen desde la clandestinidad: se exponen, tienen oficinas, ponen la cara, crean firmas inmobiliarias, se promocionan en redes sociales y hacen su negocio. ¿Pero es lícito? ¿Están obligados a respetar las mismas normas que los matriculados?
Todo un debate en momentos en que en el país se habla de la desregulación inmobiliaria que impulsa el Gobierno de Milei, algo que fue considerado por Juan Biella, presidente del CUCIS, como la Uberización de la actividad.
¿Cualquiera puede ejercer bajo sus propias normas?
En un contexto donde cada vez aparecen más publicaciones, ofrecimientos y operadores inmobiliarios, desde el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de Salta (CUCIS) volvieron a marcar una postura clara: la actividad debe ejercerse con ética, responsabilidad y respaldo profesional.
A través de una nueva acción impulsada por su Tribunal de Ética y Disciplina, el Colegio difundió un mensaje orientado a fortalecer la transparencia en el sector y a recordar que la manera en que se comunica una propiedad también forma parte del ejercicio profesional.
En esta oportunidad, la campaña pone el foco en la publicidad responsable. “La publicidad debe ser veraz, clara y respetuosa”, señala la pieza difundida por el CUCIS, que además subraya que “informar no es convencer a cualquier precio, es construir confianza”.
El problema, advierten desde el sector, es que la existencia de un listado oficial de personas y/o inmobiliarias colegiados no alcanza por sí solo para ordenar toda la actividad. En paralelo al ejercicio profesional de los matriculados, también hay personas que promocionan inmuebles y ofrecen servicios inmobiliarios sin ese aval, aprovechando sobre todo la facilidad de difusión que dan hoy las redes sociales. En ese contexto, la discusión vuelve a ser la misma: quiénes están realmente habilitados para intermediar y bajo qué reglas lo hacen.
Desde el organismo remarcaron que toda comunicación inmobiliaria debe brindar información comprobable, evitar exageraciones o datos ambiguos que puedan inducir a error y respetar la imagen y dignidad tanto de colegas como de empresas, competidores y consumidores.
El mensaje no es menor. En el sector advierten desde hace tiempo sobre la presencia de personas que intervienen en la actividad inmobiliaria sin matrícula ni aval profesional, una situación que no solo genera competencia desleal, sino que además puede derivar en prácticas poco claras o en perjuicio para quienes buscan vender, comprar o alquilar una propiedad.
Por eso, desde el Colegio insisten en que la defensa de la actividad no pasa solo por lo comercial, sino también por el cumplimiento de reglas éticas básicas. En esa línea, la campaña recuerda que la publicidad responsable “no solo cumple la ley, también fortalece la reputación”.
La iniciativa forma parte de una serie de mensajes institucionales que buscan reafirmar el valor del corredor inmobiliario matriculado, no solo como intermediario, sino como un profesional que debe actuar con criterios de transparencia, seriedad y responsabilidad frente a la comunidad.





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