Cannabis medicinal: cuál es el principal motivo por el cual los argentinos consultan sobre su uso

Un relevamiento sobre 560 casos revela cuáles son los síntomas que empujan cada vez más consultas por cannabis medicinal en la Argentina

Cannabis medicinal: cuál es el principal motivo por el cual los argentinos consultan sobre su uso

El 79% de los pacientes que consultan por cannabis medicinal en Argentina tiene dolor crónico musculoesquelético —lumbar, articular, traumático—, según un relevamiento de Clinicann sobre 560 historias clínicas. Es la segunda queja más frecuente, detrás del insomnio (89,3%). Y en más de la mitad de los casos, ambas condiciones aparecen juntas.

El dolor crónico es el que dura más de tres meses. Puede ser una contractura que nunca cede, una artritis que escala con el frío, una migraña que vuelve semana a semana. Lo que tienen en común estos pacientes es que el dolor rara vez llega solo: arrastra insomnio, ansiedad, mal humor, cansancio. Y con el tiempo, empieza a comerse la vida cotidiana.

Según los datos del relevamiento, el 65,5% de los pacientes presenta dolor crónico e insomnio de forma simultánea, y el 44,5% suma ansiedad como diagnóstico asociado. No son condiciones separadas sino un entramado que se retroalimenta. Y sus consecuencias van más allá de la salud: más de un tercio de los relevados —el 36%— reporta que su condición afecta directamente su trabajo o sus actividades diarias.

«Muchos pacientes llegan a la consulta cannábica después de cinco o diez años de rebotar por especialistas que solo les subían la dosis», dice el Ezequiel Kalb (MN191182), director médico de Clinicann, plataforma de telemedicina que ya atendió a más de 20.000 personas en el país. «El dolor crónico en Argentina está subdiagnosticado y mal tratado. La medicina tradicional sigue enfocándose solo en el modelo de tratar los síntomas con analgésicos de corto plazo, sin ponerle foco a la causa», agrega.

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El 79% de quienes consultan por cannabis medicinal en Argentina sufre dolor crónico

En el sistema de salud argentino, el dolor crónico sigue siendo abordado como un síntoma a suprimir y no como una enfermedad en sí misma. Los pacientes rotan entre especialistas —traumatólogos, reumatólogos, neurólogos— sin que ninguno tome el caso de forma integral. El resultado es una escalada de medicación que, en muchos casos, genera más problemas de los que resuelve.

En ese contexto, Clinicann opera como una bisagra entre el sistema formal y una demanda que ese sistema no está pudiendo contener. La plataforma conecta a pacientes de todo el país con médicos especializados en cannabis medicinal a través de consultas por telemedicina, lo que permite el acceso desde cualquier provincia sin necesidad de trasladarse a grandes centros urbanos.

Cómo actúa el cannabis sobre el dolor: la evidencia que respalda su uso

Durante décadas, el tratamiento estándar para el dolor crónico fueron los antiinflamatorios y los opioides. Funcionan, pero tienen un costo. Con el uso prolongado pueden causar daño renal y hepático, úlceras y sangrado gastrointestinal, dependencia física y esa sensación de «niebla mental» que los pacientes describen como no ser uno mismo. Para muchos, el tratamiento termina siendo tan difícil de sostener como la enfermedad que intenta tratar.

El cannabis actúa de otra manera. Los cannabinoides —los compuestos activos de la planta— se unen a receptores específicos del sistema nervioso llamados CB1, presentes en las vías de percepción del dolor a nivel central, en los ganglios de la raíz dorsal, en la periferia y en áreas vinculadas a la memoria y las sensaciones. El THC funciona como agonista parcial de esos receptores. Al activarlos, reduce la percepción del dolor y eleva el umbral a partir del cual algo duele, modulando la respuesta de los neurotransmisores. El CBD, por su parte, actúa sobre la microglía y contribuye a bajar la neuroinflamación. «Básicamente, bajan el volumen de la señal de dolor en el sistema nervioso central y periférico», resume Kalb.

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‘El dolor crónico en Argentina está subdiagnosticado y mal tratado’, asegura Kalb

«Hoy la evidencia del tratamiento de cannabis para el dolor es fuerte en todas sus formas: somático, reumático y neuropático, y en los síndromes asociados como el insomnio, la ansiedad y la depresión«, señala el especialista. La investigación acumulada respalda su uso tanto para el dolor musculoesquelético como para cuadros más complejos como las neuropatías diabéticas, el dolor postherpético —secuela del herpes zóster— y el dolor oncológico.

En la práctica, el mayor logro no siempre es eliminar el dolor sino poder tomar menos pastillas. «Ver pacientes dejando el clonazepam o reduciendo los opioides a la mitad es el verdadero éxito clínico», dice Kalb. «Si alguien pasa de seis medicamentos a dos, el beneficio es enorme.» Este «ahorro de medicación» es especialmente relevante en personas mayores, donde el uso prolongado de sedantes y benzodiacepinas para dormir puede derivar en deterioro cognitivo y mayor riesgo de caídas.

El cannabis medicinal es legal en Argentina y está regulado por la Ley 27.350, que permite el autocultivo controlado y el acceso a derivados mediante el Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN). El acceso requiere indicación médica, evaluación clínica y registro oficial.

Quienes más se benefician son los pacientes polimedicados, los que tienen neuropatías diabéticas o dolor por herpes zóster, los que atraviesan tratamientos oncológicos y los adultos mayores que toman sedantes para dormir. Para todos ellos, el cannabis medicinal empieza a ser una opción real —y con respaldo científico— dentro de un sistema que por mucho tiempo no supo qué hacer con su dolor.

F:IProfesional

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