Gracias a las alzas consecutivas en los títulos nacionales en dólares que cotizan en Nueva York, el índice que mide el JP Morgan se mantiene en las 490 unidades básicas.

Los bonos soberanos argentinos cerraron otra jornada en terreno positivo y consolidaron un mayo favorable para los activos financieros locales. En medio de una mejora gradual del clima de negocios y de nuevas señales de respaldo externo, el riesgo país volvió a bajar y ya se ubica por debajo de los 500 puntos básicos, algo que no ocurría desde comienzos de febrero.
Los títulos públicos en dólares registraron este viernes una suba promedio del 0,2%, suficiente para completar un avance cercano al 2% en lo que va del mes. Tanto los Globales como los Bonares alcanzaron así sus valores más altos en aproximadamente cuatro meses.
El dato más seguido por el mercado fue nuevamente el riesgo país elaborado por JP Morgan, que retrocedió diez unidades y quedó en 490 puntos básicos. Se trata del nivel más bajo desde el 2 de febrero y muy cerca del mínimo de 2026, que había sido de 481 puntos a fines de enero.
En la City consideran que detrás de esta mejora aparecen varios factores combinados: la fuerte acumulación de reservas por parte del Banco Central, la continuidad del superávit fiscal y la reciente revisión favorable del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Durante esta semana, las reservas brutas superaron los USD 48.000 millones por primera vez desde 2019, un dato que fue leído positivamente por los inversores y que fortaleció las expectativas sobre la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad financiera.
“El Banco Central adquirió USD 447 millones y ya acumula compras por USD 9.680 millones en 2026”, señaló Milo Farro en diálogo con Infobae , analista de Rava Bursátil, quien además destacó el resultado de la última colocación de deuda realizada por el Ministerio de Economía.
Según explicó, la licitación de los bonos AO27 y AO28 logró adjudicar la totalidad de los montos ofrecidos, con tasas consideradas competitivas por el mercado.
La mejora de los activos argentinos también fue analizada por el economista Gustavo Ber, quien remarcó que la deuda soberana continúa mostrando firmeza mientras crece el interés de inversores internacionales.
“Los bonos siguen sostenidos en sus cotizaciones en dólares entre las principales referencias, con un riesgo país ya debajo de los 500 puntos básicos, tras una nueva satisfactoria licitación de deuda”, sostuvo.
Además, consideró que el mercado local atraviesa un momento de mayor apetito por riesgo, impulsado tanto por fondos externos como por inversores que buscan aprovechar el rezago acumulado que mostraban los activos argentinos frente a otros mercados emergentes.
En la misma línea se expresó Damián Vlassich, estratega de inversiones en IOL, quien aseguró que la plaza financiera doméstica “estiró su racha positiva” gracias a las señales emitidas por el Palacio de Hacienda en las últimas licitaciones.
Desde Cohen Aliados Financieros también destacaron la combinación de factores que vienen fortaleciendo la deuda argentina: “Los activos locales volvieron a operar con tono positivo, con avances en la deuda en pesos y en dólares, compresión del riesgo país y una fuerte suba de reservas impulsada por compras del BCRA”.
Otro elemento que ayudó a mejorar el humor del mercado fue la reciente flexibilización de metas fiscales acordada entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional.
Según explicó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, el organismo redujo en $1,6 billones la meta de superávit primario prevista para junio, lo que alivió parcialmente las exigencias fiscales para el Gobierno.
El nuevo objetivo semestral pasó de $8,458 billones a $6,861 billones, una cifra que el mercado considera alcanzable teniendo en cuenta que hasta abril el Ministerio de Economía ya acumuló un superávit de $6,099 billones.
El informe técnico del FMI también ajustó algunas proyecciones económicas para 2026. Entre ellas, redujo la expectativa de crecimiento de la economía argentina de 4% a 3,5%, aunque corrigió a la baja la previsión de inflación anual hasta el 25%.
Mientras tanto, operadores financieros mantienen la cautela de cara al escenario electoral de 2027. En ese contexto, algunos analistas recomiendan estrategias conservadoras y priorizan bonos en dólares de corta duración para reducir exposición a eventuales episodios de volatilidad política o cambiaria.





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