EVANGELIO DEL DÍA

EVANGELIO DEL DÍA🌾

Lunes 8 de Junio de 2026

Mateo 5, 1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

Palabra del Señor
: 🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Mt 5,1-12:

💫Felicidad

1) Al ver:

La privacidad es “poder”, porque lo que la gente no sabe no lo puede destruir. Y no siempre es por maldad, sino porque muchos miran con envidia en lugar de con curiosidad y hambre de aprendizaje. Cuando pasa eso escuchan para criticar y juzgar, más que para entender. Observan no para alegrarse sino para compararse. Por eso los movimientos más potentes se hacen en silencio. Las mejores ideas se construyen en total discreción. Aprendí que es mejor que vean el resultado y no el proceso. Porque la privacidad no es esconderse, sino más bien es proteger lo importante hasta que sea lo demasiado tarde y fuerte para ser destruido.

2) Pacientes:

Para ir a pelear una batalla asegúrate primero que sea tu propia batalla. Uno no puede pelear las batallas de tus padres, de tus hijos o las de tus nietos o las de tu hermano. Pelea tu propia batalla. Pue la vida es muy corta. En el tramo de mi vida aprendí a ver que la vida es corta y hay que saber ver cuál batalla pelear. Por eso, también se aprende a valorar el tiempo porque el tiempo es tu mejor arma. Hay que escoger las situaciones y las batallas que merecen la pena luchar. No malgastes tu tiempo batallando peleas sin importancia y combates sin sentido, porque te agotan y no ganas nada, solo terminas perdiendo paciencia. Yo, que ya me doy cuenta que estoy más cerca de la tumba que de la cuna, voy aprendiendo a pelear y a discernir qué batallas pelear y qué cosas no vale la pena ni escuchar.

3) Felices:

Cuando uno ama deja que el otro decida. De ese modo uno no sabe si está amando o lo tienen prisionero. Jesús nos muestra que por causa de la maldad el amor de muchos se termina enfriando, incluso amar pasa a ser una debilidad. También aparece el complejo mesiánico de querer ser todo para todos, o querer hacer felices a todos. Por eso, el que se pone como mesías termina crucificado. Jesús respeta tanto la libertad que no sanaba a quien no quería. Preguntaba “¿Qué quieres que haga por ti?” Porque hay gente que no quiere ser sanada, porque disfruta el victimismo. Incluso gente que no quiere ver, porque disfruta la dependencia y el bastón blanco y no quiere salir de su ceguera. Hay gente que colecciona enfermedades porque desea que lo miren y llamar la atención: enfermedad que le contás es enfermedad que tiene (“Ah, sí esa enfermedad la tengo yo”). Pero Jesús siempre respeta tu libertad. Por lo tanto, si quieres caminar a la felicidad, busca siempre desde la libertad y el discernir. Algo bueno está por venir.

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