Desde la Cámara de Comercio Exterior señalaron que la apertura mejoró el acceso a tecnología, pero la presión impositiva sigue afectando la competitividad.

La apertura del comercio exterior mejoró las condiciones para algunos sectores productivos de Salta, pero la provincia todavía enfrenta una barrera estructural: los altos costos impositivos frente a países vecinos.
El planteo lo realizó el presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Salta, Javier Cerúsico,
Apertura, pero con costos altos
Cerúsico sostuvo que en materia de comercio exterior hubo una apertura importante y que eso benefició a distintos sectores.
Entre los más favorecidos mencionó al campo, por la baja parcial de retenciones, y a la industria, por el mejor acceso a tecnología importada.
Según explicó, importar tecnología era antes mucho más difícil y costoso, mientras que ahora esa apertura permite mejorar eficiencia y competitividad.
La presión impositiva como límite
Sin embargo, el dirigente remarcó que la apertura no alcanza si la producción salteña sigue enfrentando una carga tributaria elevada.
“Tenemos que lograr que nuestros productos sean competitivos a nivel internacional”, planteó.
Cerúsico comparó la situación con Paraguay, país que compite con productos salteños y que, según advirtió, tiene costos mucho más bajos y menor presión impositiva.
El corredor también beneficia a competidores
El presidente de la Cámara marcó además una tensión de fondo: el Corredor Bioceánico puede ser una oportunidad para Salta, pero también puede fortalecer a competidores regionales si la provincia no mejora sus propias condiciones.
Por eso, insistió en que la conectividad debe ir acompañada por menor presión fiscal, servicios logísticos, infraestructura y capacidad para agregar valor en territorio salteño.





Deja un comentario