Los lusos no salieron del empate ante República Democrática del Congo y otra vez volvieron a aparecer los egos en el plantel.

Había mucha expectactiva sobre el debut de la Selección de Portugal, que llegaba en silencio al Mundial de Norteamérica, pero con un plantel plagado de figuras en los mejores equipos del mundo.
Con solo decir que si los africanos afinaban la puntería se llevaban los tres puntos, es un resumen exhausto de lo que fue la pobre imagen del equipo de Cristiano Ronaldo.
Lento con la pelota, flojo en el retroceso y otra vez las miradas cruzadas entre los propios jugadores del plantel. Cada vez que juega Portugal se siente en la atmósfera que todo lo construído tiene que terminar en CR7, y verdaderamente se siente forzado en el planteo y las jugadas de sus compañeros.
Thierry Henry, una la palabra más que autorizada por la huella que dejó en el fútbol, definió a la perfección el problema con el que convive el equipo de Roberto Martínez, enviándole mensajo directo al delantero de Al-Nassr:
“Una cosa importante es que el equipo necesita marcar; no eres tú quien tiene que marca“, exclamó el ex jugador del Barcelona y Arsenal. Luego, agregó: “Como quiere marcar, se cruza en la trayectoria de Bruno Fernandes. Así es más fácil defender”
Los multicampones con el París Saint Germain, Vitinha y João Neves, al igual que las estrellas como Bernardo Silva y el capitán del Manchester United, parecen tener una función secundaria en el equipo y ayer quedó demostrada es incomodidad en las finalizaciones.





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