La “Araña” habló de su situación personal, mencionó ‘cumplir su sueño’ ante la prensa y explotó la interna en España entre Barcelona-Atlético de Madrid.

Una de las novelas más largas y polémicas que se recuerde en la historia actual de los mercados de pases, que vuelve a tener en escena al Barcelona y Atlético de Madrid por la pelea de un jugador recapitulando nuevos episodios del caso Antoine Griezmann en 2019.
Desde Estados Unidos, luego de la victoria ante Austria, Julián Álvarez le lanzó un órdago a la distancia a su actual equipo:”Quiero cumplir mi sueño. Creo que lo mejor para todos sería un traspaso“.
La declaración alborotó el clima en España porque se entiende que en ese sueño del ex River, está el Barcelona, club al que el Colchonero solo se lo vende por la cláusula de rescisión, es decir, 500.000.000 millones de euros.
De momento nadie ha dado el siguiente paso, pero rumores que provienen de la capital española, aseguran que el presidente Enrique Cerezo analiza denunciar ante la Justicia a la institución Blaugrana, al sostener que dicho club indujo al jugador a forzar su salida de manera precipitada, a pesar de tener contrato hasta 2030.
El reglamento FIFA y la irrupción de la RFEF
Aquí nace una de las principales disputas entre ambas instituciones, que viene de vieja data como sucedió con el francés Griezmann. La normativa habla de si un club quiere negociar con un jugador, en primera instancia deber comunicárselo vía escrito al club que posee sus derechos federativos.
Si desde el Atlético Madrid logran demostrar que el conjunto culé se saltó a la norma, la FIFA podría tomar el caso y hacer desencadenar una batalla económica y judicial entre dos de los tres equipos más grande de España.
Nadie sabe cómo terminará esta historia, pero es poco probable que Julián vuelva a vestir la camiseta del equipo del “Cholo” Simeone luego de sus explosivas declaraciones y viralizarse videos de hinchas del Aleti prendiendo fuego su camiseta. Si rompe su contrato y firma con el FC Barcelona en menos de 45 días durante el llamado “período protegido”, el ex City podría ser suspendido durante cuatro meses sin jugar
Para el equipo de Lamine Yamal podría ser una erogación histórica y sin precedentes: teniendo en cuenta el valor del jugador y su posible reemplazo, entre 120 y 150 millones de euros, sumado a los 75 millones que le pagó al club inglés por el delantero y al daño comercial (imagen, camisetas, sponsors) que le causó al club, la suma asciende a 300 millones de euros, aunque la cifra podría variar según lo estime el tribunal.





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