EVANGELIO DEL DÍA🌾
Sábado 04 de Julio de 2026
Mateo 9, 14-17
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Mt 9, 14-17:
💫Ayunan
1) Respondió:
El amor no es lo que uno espera conseguir, sino lo que uno da sin esperar. Una vez escuché una anécdota de una artista reconocida: cuenta la historia que estaba María ansiosa por ir al circo. Su papá la llevó y, mientras esperaban para sacar los boletos, entre la boletería y ellos había una familia. Estaba el papá, la mamá y 8 niños, los hijos. Mientras esperaban los niños hablaban con ilusión del circo y de lo que iban a ver: los payasos, los artistas. Se veía que eran de condición humilde. El papá pidió al boletero 10 boletos, 8 para niños y dos para grandes. Cuando el boletero le dijo el precio, el señor se desfiguró y se puso nervioso y también triste. En ese momento el papá de esta actriz, que estaba atrás, vio la situación, vio a los niños, a la pareja y en ese momento, con mucha picardía, hizo caer un billete de 50 dólares al piso. Se agachó y le dijo: “Señor, señor, se le cayó el billete. Tome, así paga.”. Al darle, el señor lo miró emocionado a los ojos y le dijo: “No sabe lo que significa lo que está haciendo para mí y mi familia”. Luego de ello pagó las entradas y entró con los niños. Mientras el hombre entraba, estaba llorando. El papá de la actriz con la actriz, María, no entraron al circo, pero fueron a la casa contentos, felices, cantando ambos. La actriz cuenta que nunca se va a olvidar ese gesto de su papá, porque el amor es eso: no se espera nada. La verdadera felicidad está en dar más que en recibir, diría san Pablo.
2) Esposo:
Una vez un cura me dijo: “¡Cuidado, Luis, que la gente es como una esponja!”, porque yo asumía la parroquia más grande de la arquidiócesis de Tucumán, “Llega un momento que la gente no absorbe más”. La única forma de restaurar la absorbencia es estrujarla. Y la Iglesia puede perder la capacidad de absorber: si dejamos de servir, si dejamos de salir, si dejamos de decir, “esto es la Iglesia” dejamos de crecer. No podremos absorber más verdad hasta que no nos estrujemos, entonces recuperamos nuestra absorbencia. Pero, cuando se terminan las vasijas, se termina el aceite, y esto se extiende a otros aspectos de la vida. Hay veces que tenemos miedo de dejar la rutina. Hasta a mí me pasa, que preparo charlas o temas, pero no me dedico a meditar la palabra de Dios o a estar una hora frente al sagrario.
3) Género:
El amor de hermano no siempre es perfecto: discutimos, fallamos, nos herimos, pero, cuando la vida golpea, ahí estamos. Un hermano conoce tu peor versión y aún así se queda. En las buenas celebra contigo y en las malas se convierte en tu refugio. No me refiero a los hermanos de sangre tan solo, sino a los que tienen lealtad con vos, los que resisten tormentas. Es ese abrazo que no pide permiso y esa mano que no te suelta cuando el mundo se oscurece. Eso es hermandad: “amor que no se rinde”. Algo bueno está por venir.





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