Tras las agresiones registradas en los hospitales de Tartagal y San Bernardo, el Ministerio de Salud confirmó que trabaja junto a Seguridad para definir nuevas medidas de protección destinadas a resguardar a médicos, enfermeros y pacientes.
El ministro de Salud, Federico Mangione, expresó su preocupación por los episodios ocurridos en los últimos días y advirtió sobre el impacto que estas situaciones generan en el funcionamiento del sistema sanitario.
«Estoy muy preocupado. Hay una serie de personas que se hacen llamar periodistas que alientan destrozos y agresiones a los médicos», afirmó el funcionario en declaraciones al programa Hablemos de Política, por Aries.
Mangione hizo especial referencia al grave episodio ocurrido en el Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal, donde un médico fue agredido por un paciente que se encontraba en estado de ebriedad. Según relató, tras el ataque, el padre del agresor ingresó al establecimiento presuntamente armado y amenazó al personal de salud.
«Tenés ex políticos que están tirando más nafta al fuego, se está haciendo un daño muy grande al sistema», sostuvo el ministro.
El funcionario reveló que el profesional atacado solicitó el traslado por temor a represalias. «Es una reacción en cadena porque otros médicos no quieren hacer las guardias», explicó.
Frente a este escenario, confirmó que mantiene conversaciones con el Ministerio de Seguridad para implementar un esquema de mayor protección en los centros asistenciales. «Estamos conversando con el ministro de Seguridad para ver qué clase de seguridad ponemos en los hospitales», adelantó.
Los hechos
En Tartagal, un médico fue golpeado, derribado al piso y mordido mientras atendía a un paciente lesionado. Minutos después, un familiar del agresor ingresó al hospital presuntamente armado y amenazó al personal.
A ese episodio se sumó la batalla campal ocurrida frente a la guardia del Hospital San Bernardo, en la ciudad de Salta, donde más de veinte personas se enfrentaron utilizando machetes, palos y piedras. La intervención de efectivos policiales evitó que el conflicto se trasladara al interior del edificio, donde decenas de pacientes aguardaban atención médica.





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