EVANGELIO DEL DÍA🌾
Sábado 25 de Julio de 2026
Mateo 20,20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Mt 20, 20-28:
💫Santiago el Mayor
- La madre:
Hay gente que quiere tenerlo todo sin esfuerzo y eso es casi imposible, porque no es suerte. La suerte no se levanta temprano, la suerte no da el máximo en lo que hace, la suerte no se desvela ni lucha contra su ansiedad, la suerte no aguanta malos comentarios que hace la gente. La clave es trabajar al máximo para obtener lo que realmente quieres para tu vida. Pero la suerte no busca las oportunidades, la suerte no pierde el sueño por estar dándole vueltas a las cosas. No es suerte, sino que son las ganas de salir adelante.
- Sienten:
Recuerda que la Iglesia perfecta no existe, porque tanto el cura como los fieles son gente como vos. Los curas no son curas porque son más santos que vos, sino porque hay un llamado divino que es por pura gracia de Dios, porque a Dios se le dio la regalada gana y no por esfuerzos logrados por la persona para llegar a ser cura. El cura lucha con las mismas situaciones que lucha cualquier persona y hasta con cosas peores, porque al que mucho da, mucho se le exige. Los apóstoles no están en un nivel superior porque fueron elegidos como si fueran de una casta, también son limitados. El punto es aquí que no podemos exigir perfección, porque tampoco la podemos ofrecer. Sí, no podemos exigir lo que no podemos ofrecer. Me canso de decirle a mis feligreses. Dios nos eligió sabiendo lo que éramos y tenemos que ser testigos del amor de Dios, nada más que eso. Por eso, cuando vengas a un templo y veas personas que buscan poder y quieren tener el micrófono de la iglesia siempre, recuerda que estás en un hospital espiritual. Cuando veas que el cura es avaro, lujurioso, lo que quieras llamarle, recuerda que estás en el hospital espiritual. Cuando veas al monaguillo, que se lleva hasta el recreo a rendir, recuerda que estás en el hospital espiritual. Somos una comunidad de pecadores perdonados, pero que buscan cambiar.
- Destinado:
Cuando era más joven estaba casi convencido de que la vida era una competencia, que, si al otro le iba bien, de alguna manera, a mi me iba un poco peor. Y eso empezaba a verlo en todos lados: gente que se copiaba, gente que criticaba o gente que escondía información para sacar ventaja. Es que la gente ve el éxito como una torta chiquita o un pastel pequeño en el que, cuando uno saca mayor tajada, queda menos para mi. Ahora que estoy más grande y más viejo comprendí que la vida no pasa por ahí, empecé a conocer gente importante que no era desconfiada, sino que eran las más generosas. Por eso me animo a decirte que “Los que viven peleando por migajas creen que están sentados alrededor de una torta”, mientras que, los que piensan en abundancia, entienden que están sentados alrededor de una mesa y en una mesa siempre hay lugar para agregar una silla más. Algo que me ayuda a entender esto es ver a las personas, cómo reaccionan cuando se enteran que al otro le va bien. Porque quien se alegra de tus logros quiere verte crecer, mientras que, a los que viven compitiendo con vos, no les gusta nada que se les achique la porción de pastel. Algo bueno está por venir.





Deja un comentario