Los proyectos cupríferos aprobados bajo el régimen concentran más de u$s13.000 millones en planes de inversión y superan con amplitud a las iniciativas de litio. El dato marca un cambio de escala para la minería argentina, mientras petróleo, gas y GNL completan una cartera que, con Argentina LNG, puede rozar los u$s199.000 millones.
En una economía argentina todavía marcada por el bajo consumo, la caída de varios sectores productivos y la cautela inversora, energía y minería aparecen como los motores más dinámicos del nuevo ciclo de grandes inversiones. Ese contraste se refleja en el RIGI, que al 14 de agosto reúne 44 proyectos por casi u$s200.000 millones -incluido el último anuncio récord de YPF por u$s51.000 millones– y una fuerte concentración en petróleo, gas y minería; dentro de ese mapa, un metal desplazó al litio como principal apuesta minera, mientras Vaca Muerta y el GNL consolidan al sector energético como el eje más pujante de la economía real.
El cobre desplazó al litio como principal protagonista minero del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI): los proyectos cupríferos aprobados concentran u$s13.300 millones en planes de inversión, más del doble que los u$s5.787 millones asociados al litio dentro del cronograma relevado. El dato surge de un corte al 14 de agosto de 2026 sobre la base del tablero oficial del régimen y muestra que la minería argentina empieza a ordenar su nueva etapa alrededor de grandes desarrollos de cobre en San Juan y Mendoza, sin dejar de sostener una cartera relevante de litio en el NOA.





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