El gobierno de Estados Unidos prepara la cancelación de visas de turismo y negocios de personas que solicitaron asilo tras ingresar al país. La medida podría convertirse en la mayor revocación masiva de visas de la historia estadounidense.

La administración de Donald Trump analiza revocar hasta 200.000 visas B1 y B2, utilizadas para viajes de negocios y turismo, cuyos titulares hayan solicitado asilo o estén por hacerlo en Estados Unidos.
Según documentos del Departamento de Estado obtenidos por la agencia AP y declaraciones de funcionarios, la medida podría anunciarse en las próximas semanas y será coordinada con el Departamento de Seguridad Nacional.
La revocación no implicaría necesariamente una deportación inmediata. Las personas con pedidos de asilo pendientes podrían permanecer en el país mientras pierden su condición de visitantes.
La iniciativa forma parte del endurecimiento de las políticas migratorias impulsado por Trump desde el inicio de su segundo mandato. Su Gobierno también aumentó los controles para obtener visas, impuso restricciones a ciudadanos de determinados países y avanzó contra el programa de trabajadores extranjeros H-1B.
En este último caso, la administración volvió a proponer una tasa de hasta 103.265 dólares para las empresas que contraten trabajadores bajo ese régimen. Trump ya había intentado imponer un cargo de 100.000 dólares en 2025, pero un juez federal bloqueó la medida tras una demanda de 20 estados.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, defendió la política y cuestionó a quienes ingresan con visas de turismo o negocios y luego solicitan asilo.
Actualmente, los solicitantes de visas B1 y B2 deben demostrar que su viaje será temporal y que tienen intención de regresar a sus países de origen.





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