EVANGELIO DEL DÍA

EVANGELIO DEL DÍA🌾

Lunes 31 de Agosto de 2026

Lucas 4,16-30

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».
Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.
Y decían:
«¿No es este el hijo de José?».
Pero Jesús les dijo:
«Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».
Y añadió:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Lc 4, 16-30:

💫El Espíritu está sobre mí

  1. Criado:

Me ha tocado acompañar a muchos en la parte final de sus vidas y si hay algo que me resonó fue acompañar a un muchacho llamado Juan a quien acompañé antes de morir y me dijo “Debí ser más auténtico, Luis. Estaba muy preocupado por el qué dirán y no hay ninguno de ellos en derredor de mi cama” Ahí comprendí que ninguno de mis seguidores de las redes se enterrará conmigo en el cementerio, por eso, tengo que ser más yo. No busques fingir ni tener hipocresías, porque también es parte de la vida poner al descubierto nuestros defectos o debilidades o fragilidades y ser amados a pesar de eso… incondicionalmente. No hay nada mejor que eso. Ser amados sin fingir. Ser amados sin maquillaje, porque es Dios quien nos ama primero.

  1. Envió:

El objetivo de Dios es nuestro carácter y no la inocencia. La inocencia significa que no hemos hecho nada malo, mientras que el carácter significa que hemos decidido no hacer algo que es malo. Ya conocemos lo que es bueno y lo que es malo y decimos “No lo voy a hacer. Eso no es inocencia, sino carácter. Por eso, los bebés son inocentes. Los niños son inocentes, porque hacen cosas sin pensar o sin saber lo que implica tal actuar. En cambio, los santos tienen carácter, porque deciden hacer las cosas sabiendo lo que implica. Los que tienen un carácter sólido y maduro consiguen una relación saludable consigo mismo, con los demás y con Dios. Por eso, quien tiene carácter frágil, no ayuda; pero, quien tiene un buen carácter, no es tóxico, sino maduro y genera relaciones maduras. Dios nos enseña que por libre albedrío tengamos una relación con Él y no por obligación. No busca que estemos apegados con Él porque no tenemos más opciones, sino de manera libre. Nosotros lo buscamos.

  1. Admiración:

Siempre hay que ser buena persona, aunque no te devuelvan de la misma manera. Recordá que ser amable no es una estrategia, para quedar bien, mucho menos es para recibir algo a cambio. Ser buena persona es una decisión y se lo elige cuando no hay aplausos o cuando no hay cámaras o testigos. Cualquier persona puede actuar bien cuando lo están mirando, pero el carácter verdadero se muestra en silencio. Las recompensas van y vienen. La gente cambia, como así también las circunstancias, pero tu carácter y tu modo de vivir deben permanecer. Lo único que te acompaña en la vida es la persona que eres, así que sigue siendo amable, sigue haciendo las cosas correctamente, no porque el mundo o tal persona lo merezca, sino porque tú decidiste ser así. Eso vale más que cualquier reconocimiento. Algo bueno está por venir.

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