Clientes compran menos de cinco unidades en supermercados. Preocupación empresaria por bajas ventas y nuevas estrategias de facturación
ALERTA
Se impone el «ticket hormiga» y obliga a súper y fábricas a crear estrategias para levantar ventas
Clientes compran menos de cinco unidades en supermercados. Preocupación empresaria por bajas ventas y nuevas estrategias de facturación
iProfesional | Finanzas | Estrategias
Por Claudio Zlotnik
01/09/2026 – 11:30hs

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Puntos importantes
El consumo masivo en Argentina sigue frío, llevando a grandes empresas a ofrecer descuentos de hasta 15% para sostener ventas y volumen.
El «ticket hormiga» domina: el 41% de las compras en súperes es de 1 a 5 productos, según Scentia, un 4,4% más que hace un año.
Luis Caputo cambia el rumbo, flexibiliza el cepo salarial y relanza créditos para reactivar la «economía real», más allá de la inflación.
Los siguientes ejemplos sirven para graficar con fidelidad la actualidad en el mercado del consumo masivo. Por un lado, el caso de una de las mayores multinacionales de productos de alimentos y limpieza que opera en la Argentina.
Acaba de lanzar una promoción poco habitual para sus grandes clientes: descuentos adicionales de hasta 8% sobre sus listas de precios, pero con una condición. El beneficio sólo rige para supermercados y mayoristas que compren varios pallets de mercadería en una misma operación. El objetivo ya no es mejorar el margen, sino asegurarse volumen de ventas.
El segundo ejemplo involucra a una de las principales alimenticias del país, que salió a jugar todavía más fuerte: ofrece rebajas de hasta 15% para pedidos anticipados de productos de verano —bebidas, conservas y otros artículos estacionales— que serán entregados recién en los próximos meses. Además, permite diferir los pagos de acá hasta diciembre, respetando el descuento.
La empresa resigna rentabilidad hoy para garantizar facturación futura y ganarles terreno a sus competidores.
Las dos estrategias reflejan el mismo diagnóstico: el consumo masivo sigue frío y tanto fabricantes, como supermercados y mayoristas comenzaron una carrera por retener clientes en un mercado donde cada compra vale oro.
El avance del «ticket hormiga»
La postal más elocuente de ese fenómeno la aportó un informe reservado de la consultora Scentia, al que tuvo acceso iProfesional, elaborado sobre millones de tickets mensuales de supermercados y autoservicios.
El estudio muestra que el 41% de las compras de los clientes contiene apenas entre uno y cinco productos, un salto de 4,4 puntos porcentuales respecto de un año atrás.
Ya no predominan los changuitos llenos, ni mucho menos. El consumidor entra al salón del súper, compra lo justo y se va.
Los datos de Scentia revelan además que el 37,9% de los tickets corresponde a compras de entre cinco y diez artículos, mientras que las operaciones grandes, de más de 15 productos, cayeron hasta apenas el 7,6%.
Se trata del llamado «ticket hormiga»: más visitas al comercio, pero con menos unidades por operación.
La tendencia coincide con un mercado que todavía no consigue recuperarse.
La caída de las ventas supermercados en julio fue del 2,6% frente al mismo mes del año pasado. En los autoservicios chinos, la caída fue del 1,2%, mientras que los mayoristas también continúan mostrando números negativos.
El rebote del consumo que esperaba buena parte del sector se hace desear y sigue sin aparecer.
Las medidas economicas de Luis Caputo para reactivar el consumo
La preocupación no es exclusiva del sector privado. También se extendió al Ministerio de Economía, más allá del discurso público.
Luis Caputo se vio obligado a abandonar parcialmente el discurso según el cual la economía y el consumo agregado ya se encuentran en niveles récord.
En los últimos días impulsó una batería de medidas que muchos economistas consideran difíciles de imaginar en un gobierno de perfil libertario.
Entre ellas aparece la flexibilización del llamado cepo salarial, con el objetivo de facilitar paritarias que lleven los ingresos del salario por encima del millón de pesos mensuales.
También se relanzaron los créditos hipotecarios fondeados con fondos públicos de la ANSES, presentados oficialmente como una herramienta de acceso a la vivienda, y se multiplicaron las señales para favorecer una baja de las tasas de interés que permita reactivar la denominada economía real.
El telón de fondo es evidente: empezar a mover sectores rezagados como el comercio, la industria y la construcción, ya con la mirada puesta en el arranque de la carrera electoral de 2027.
La percepción en la City es que Caputo empezó a mover algunas de las piezas más sensibles del programa económico.
Lo que parece evidente es que el diagnóstico dentro del Gobierno cambió. Mientras el frente financiero muestra estabilidad —con un tipo de cambio que oscila en torno de los $1.500 y una inflación en descenso— la economía real continúa ofreciendo señales preocupantes.
Por qué baja la inflacion en la Argentina según las consultoras privadas
El enfriamiento del consumo también aparece detrás del dato de inflación mensual.
Agosto habría cerrado con una inflación cercana al 1,5% según EcoGo y en torno al 1,6% de acuerdo con la consultora de Orlando Ferreres. De ser así, el mes que acaba de terminar se convertiría en el segundo registro mensual más bajo del año, detrás de junio (+1,9%).
La desaceleración es una buena noticia para el Gobierno, pero el sector empresario hace una lectura menos optimista.
Así lo demuestran los últimos informes del INDEC, donde los ejecutivos reclaman una mayor atención en la demanda interna, que viene peor que el año pasado, que a la evolución de los precios.
Es como si los empresarios entendieran que en la Argentina existe una tolerancia mayor que en otros países a una inflación del 2% mensual, pero no así a que la actividad se mueva menos. O que haya menos trabajo.
De hecho, la baja de la inflación no surge únicamente de una mayor competencia o de mejoras de productividad: responde a que los consumidores demoran compras, reducen cantidades y obligan a las empresas a ofrecer descuentos cada vez más agresivos para sostener las ventas.
Por eso el «ticket hormiga» terminó convirtiéndose en mucho más que una estadística comercial. Es el síntoma más visible de una economía donde los precios empiezan a estabilizarse, pero donde la demanda todavía no encuentra la temperatura necesaria para volver a llenar los changuitos.
F: IProfesional





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