La empresa Alter SAIC define su situación como «la mayor, más fuerte y sostenida crisis económica financiera de su amplia historia»
Alter SAIC, fabricante de tejidos de punto y servicios de tintorería industrial, volvió a recurrir a la Justicia después de que rechazaran su primer pedido de concurso. La compañía asegura que la caída de la actividad, el avance de las importaciones y el aumento de los costos la dejaron sin capital de trabajo.
La crisis de la industria textil sigue sumando empresas que recurren a la Justicia para intentar sobrevivir. A los concursos preventivos y cierres que se multiplicaron durante los últimos meses se suma ahora Alter SAIC, que volvió a pedir su concurso preventivo después de que la Justicia rechazara su primera presentación.
El escenario sectorial ayuda a dimensionar el caso. La producción textil acumuló una caída de 26,5% entre enero y mayo de 2026, mientras que en junio el sector utilizó apenas el 46,6% de su capacidad instalada. En los primeros cuatro meses del año, además, dejaron de operar 115 establecimientos.
En su presentación, Alter no habla de una dificultad puntual sino de un deterioro que se fue acumulando desde 2023 y que terminó por dejar a la compañía sin margen financiero. La propia empresa define su situación como «la mayor, más fuerte y sostenida crisis económica financiera de su amplia historia», que finalmente derivó en la cesación de pagos.
Qué hace Alter y por qué terminó en concurso
Alter es una empresa industrial dedicada a la fabricación de tejidos de punto, además de brindar servicios de tintorería, terminación y sublimación. Tiene su planta en Berazategui y produce tejidos para distintos segmentos de la indumentaria, entre ellos corsetería, lencería, ropa deportiva, trajes de baño y moda.
La compañía fue constituida en 1970 y desarrolló una estructura que integra distintas etapas del proceso productivo: cuenta con tejeduría circular y ketten, laboratorio de desarrollo de color, tintorería y terminación, y también trabaja para terceros mediante servicios de tintorería a fasón.
Pero en los últimos dos años esa estructura quedó sobredimensionada frente al nivel de actividad. La empresa asegura que la caída de la demanda y el avance de los productos importados modificaron las condiciones en las que venía funcionando.
En el escrito presentado ante la Justicia, Alter apunta directamente contra el cambio en el escenario comercial: habla de «la apertura indiscriminada de importaciones para materias primas y productos terminados, incluso prendas de vestir», a lo que suma «la crisis económica y una falta de demanda, a causa de la recesión en el consumo».
La compañía también describe un cambio más profundo dentro de la cadena. Según plantea, muchas marcas que históricamente fabricaban en el país comenzaron a migrar hacia la importación directa desde Asia, las ventas a través de plataformas online y esquemas de envíos fraccionados, reduciendo los pedidos a talleres y proveedores locales.
«En el sector textil la combinación de importaciones más flexibles, plataformas internacionales, consumo deprimido y costos locales elevados, está empujando a gran parte de la cadena industrial hacia un escenario de fuerte achicamiento, que es insostenible en el tiempo por los cambios del mercado», sostiene la empresa.
Producción en caída y costos que no pudo trasladar
El deterioro comenzó a profundizarse desde mediados de 2025, aunque Alter ubica el origen del fenómeno algunos años antes. La empresa asegura que durante 2025 logró continuar operando mediante reducción de costos y refinanciación de compromisos, pero que durante el primer trimestre de 2026 la situación financiera se volvió mucho más difícil.
Los números de actividad muestran el retroceso:
- Entre 2025 y abril de 2026, el promedio de ventas de telas de producción propia pasó de 37.516 kilos a 21.242 kilos, una caída del 43%
- En la tintorería a fasón, la contracción fue todavía mayor: los kilos procesados bajaron de 27.419 a 8.625, un desplome del 68%
La empresa sostiene que el problema fue doble: vendió menos y tampoco pudo subir sus precios en línea con el aumento de sus costos.
Las deudas comerciales con sus principales proveedores de materias primas estaban dolarizadas y, según Alter, la devaluación de diciembre de 2023 y las posteriores fluctuaciones cambiarias generaron una fuerte pérdida por diferencia de cambio.
La compañía pone un ejemplo concreto. Mientras el tipo de cambio acumuló, según sus cálculos, una suba del 250% entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, el precio de lista de su producto principal, el tejido de punto tricot, pasó de $19.147 en enero de 2025 a $20.488 en enero de 2026, apenas un 7% más.
«No fue posible trasladar todos los aumentos de costos al precio de venta», reconoce Alter.
La presión también llegó por los servicios. La empresa señala que el costo unitario de la energía facturado por CAMMESA pasó de $41,50 por MWh en diciembre de 2025 a $118,15 en febrero de 2026, un aumento del 185%, mientras que las paritarias aumentaron 15% en ese período.
El resultado fue una fuerte pérdida de rentabilidad: «Es notable la baja en la rentabilidad, sumada al aumento de los costos, con la considerable disminución de la facturación», afirma la compañía, que remarca que el deterioro se acentuó especialmente durante los últimos tres meses.
Los balances muestran ese proceso: en 2025 Alter tuvo ventas netas por $7.823,4 millones, frente a $8.649,2 millones en 2024. La ganancia bruta cayó de $945,5 millones a $285,6 millones y el ejercicio terminó con una pérdida de $44,2 millones.
Además, durante 2025 las operaciones consumieron $670,9 millones de efectivo, mientras que la caja y bancos cerraron el año en $65,9 millones, contra $198,2 millones un año antes.
El conflicto con los gremios terminó en 25 despidos
Con la actividad en caída, Alter intentó primero sostener el empleo mediante acuerdos con los sindicatos. La empresa llegó a consensuar con el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) y la Asociación Obrera Textil (AOT) suspensiones por tres meses, entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, que luego fueron renovadas por otros tres meses, hasta el 15 de junio.
Pero la situación siguió deteriorándose y la empresa inició un procedimiento preventivo de crisis ante la Secretaría de Trabajo. La negociación terminó sin acuerdo.
Según el relato de Alter en el expediente, durante la audiencia los representantes sindicales «se negaron a negociar de manera intransigente la totalidad de alternativas que se les propusieron», invocando supuestos incumplimientos formales que, de acuerdo con la compañía, no existían. «Sin ninguna posibilidad de arribar a un acuerdo, dicho procedimiento debió ser desistido», sostiene.
Después llegaron los despidos. Alter afirma que, ante la falta de trabajo, ya no podía mantener la totalidad de la nómina y que «no quedó otra alternativa» que desvincular a 25 trabajadores bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo.
La plantilla pasó de 103 a 78 empleados y luego tres personas más renunciaron. Actualmente quedan 75 trabajadores.
La empresa sostiene que el conflicto tuvo incluso un efecto sobre el funcionamiento interno. Según el escrito, la oposición gremial y los despidos generaron una situación de «incertidumbre y conflicto interno», que afectó la actividad y también el funcionamiento de las áreas administrativa y contable.
Ese punto es relevante porque, según Alter, esa situación terminó complicando la preparación de la documentación requerida por la Justicia y contribuyó al rechazo de su primer concurso.
Primer concurso rechazado y segunda presentación
Alter había presentado su primer pedido de concurso preventivo el 11 de junio pasado. El expediente tramitó ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 6, pero la solicitud fue rechazada el 6 de agosto porque la compañía no logró completar dentro del plazo los requisitos formales exigidos por el tribunal. La resolución quedó firme.
La empresa sostiene que el procedimiento preventivo de crisis, el conflicto interno y las desvinculaciones afectaron precisamente a las áreas que estaban trabajando en la documentación del concurso. Según su explicación, eso «impidió poder cumplir en legal tiempo y forma los requerimientos ordenados por el Tribunal» y finalmente produjo el rechazo.
El 7 de agosto, apenas un día después de que quedara firme el rechazo, el Directorio decidió realizar una nueva presentación concursal, que fue ratificada por la asamblea de la misma fecha. Alter sostiene que los requisitos formales pendientes del primer expediente se encuentran ahora en un estado avanzado de cumplimiento y pidió una nueva prórroga para completar la documentación.
La compañía ubica el punto de quiebre financiero en una fecha precisa: el 16 de abril de 2026. Ese día no pudo pagar por primera vez las cuotas de los planes de facilidades que mantenía con ARCA. A partir de entonces se sumaron incumplimientos fiscales y mayores atrasos con proveedores.
En el escrito, Alter resume así su situación: «agotamiento del capital de trabajo, con un sobre stock por falta de demanda y sin liquidez». Y agrega que el atraso con proveedores de materias primas e insumos ya era importante.
Por el momento, Alter todavía no informó el monto actualizado del pasivo. La compañía señaló que el estado detallado de activo y pasivo y la nómina de acreedores se encuentran en elaboración y serán presentados dentro de la prórroga solicitada.
El caso se suma a la larga lista de compañías textiles que durante 2026 recurrieron a la Justicia para intentar atravesar la crisis. Entre ellas aparecen Textil Amesud, Textilana, Fisipa, Owoko, Fantome Group, Ted Bodin y A. Mutz y Cía, entre muchas otras.
La sucesión de concursos, cierres y recortes deja en evidencia un problema que excede a cada empresa en particular: la industria está perdiendo escala mientras enfrenta una demanda interna más débil, mayores costos y una competencia cada vez más fuerte con productos importados. Para las fábricas que todavía siguen en actividad, el desafío ya no pasa solamente por recuperar ventas, sino por encontrar una estructura que les permita competir en estas nuevas condiciones.
f:IProfesional





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