Las pymes salteñas ponen el freno al salario de $1 millón: “Se van a cerrar y fundir muchas”

El debate por un salario mínimo de $1 millón expone las distintas realidades del sector empresario en Salta. Mientras desde el comercio aseguran que los trabajadores ya superan ese ingreso de bolsillo, las pymes advierten que el verdadero problema está en el costo laboral total y en la capacidad de cada empresa para sostener esos salarios.

Desde la construcción, el panorama es todavía más complejo. El presidente de la Cámara Salteña de la Construcción y Afines, Juan Carlos Segura, fue contundente al describir la situación: “el sector no está en condiciones de pagar nada, no hay obra, no hay nada, la situación está cada día peor y no veo visos de solución”.

En el comercio, la realidad es diferente. El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Salta, Gustavo Herrera, señaló que un trabajador del sector ya percibe alrededor de $1.300.000 de bolsillo. Sin embargo, aclaró que ese monto no representa el costo final que debe afrontar el empleador.

“Eso es de bolsillo, pero lo que nos sale a nosotros por las cargas patronales y costos por antigüedad es mucho más. Ese es el problema, las cargas patronales que tenemos que pagar y eso es lo que le estamos quitando al salario del trabajador”, sostuvo Herrera.

El dirigente planteó que una reducción de las cargas patronales permitiría que una mayor parte del dinero destinado a la relación laboral llegue efectivamente al trabajador. “Para el comercio el salario es muy importante porque si no hay plata en la calle la gente no compra, por lo tanto, no estamos para nada en contra de que haya un buen salario”, afirmó.

En la misma línea, sostuvo que la reducción de impuestos y cargas podría ayudar a fortalecer el empleo formal: “No hay otra forma de que nosotros nos recompongamos porque al bajar los impuestos va a haber más negocios formales y los sueldos van a ser mejor”. También advirtió que “casi 60% son informales”.

Desde la industria, el presidente de la Unión Industrial de Salta, Eduardo Gómez Naar, pidió contemplar las particularidades de cada actividad y empresa. “Lo importante es mirar la realidad de cada actividad y empresa: el salario debe mejorar pero siempre dentro de una estructura de costos que permita sostener el empleo y la actividad. Al mismo tiempo, es claro que una mejora salarial también genera mayor capacidad de consumo y puede contribuir a dinamizar la economía”.

La presidenta de la Cámara de Comercios Unidos de Salta, Carol Ramos, puso el foco directamente en las pequeñas empresas y diferenció su situación de la de los grandes establecimientos. “Si bien hay algunos los comercios que pueden pagar esto, de hecho lo pagan, los más serios, los que tienen recursos humanos, pero no en sí la pyme. El kiosco no le paga eso a chicos”, explicó.

Ramos consideró que debería existir una mayor diferenciación según la capacidad de cada establecimiento y planteó que las negociaciones salariales deberían contemplar la realidad de cada empresa. “Creo que tiene que haber siempre una diferenciación. La paritaria tiene que ser por empresa, que el empleado pueda acordar con su empleador. Sería lo más justo y correcto”, destacó.

Ante la posibilidad de establecer un piso salarial uniforme de un millón de pesos, la dirigente fue contundente: “Como pyme, muchos de nosotros no podemos pagar la paritaria de hoy”. Y resumió el escenario con una frase: “Estamos complicados”.

Finalmente, Ramos advirtió sobre las consecuencias que podría tener para los pequeños comercios una estructura de costos que no puedan sostener: “En lo absoluto siempre se lleva puesto un montón de derechos, se van a cerrar y fundir muchas pymes así”.

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