Las Hijas de San José intensificaron su producción para abastecer las celebraciones previstas durante la visita del Papa. El proceso comienza con harina y agua, continúa con la cocción de las obleas y termina con el corte, la selección y el empaquetado.
17 septiembre, 2026

En un taller de la Congregación Hijas de San José, en Córdoba, las religiosas trabajan para completar una producción especial de 400.000 hostias que serán utilizadas durante las celebraciones vinculadas con la visita del papa León XIV.
La tarea se suma a la producción habitual del establecimiento, que abastece a distintas comunidades del país. Para alcanzar la cantidad requerida, las hermanas intensificaron las jornadas de trabajo y mantienen activo el proceso durante varias horas al día.
La hermana Mónica, integrante de la congregación, mostró a La Voz de Córdoba cómo se elaboran las hostias y explicó cada una de las etapas, desde la preparación de la mezcla hasta el empaquetado final.
La receta es sencilla y responde a la tradición del pan ácimo: lleva únicamente harina y agua, sin levadura.
Cada jornada, las religiosas utilizan alrededor de 25 kilos de harina de trigo 0000. A esa cantidad le agregan agua hasta conseguir una mezcla cremosa, lisa y sin grumos, con una consistencia similar a la de una preparación para panqueques.
Una vez lista, colocan una medida determinada sobre las planchas de las máquinas.
La cocción dura aproximadamente un minuto. El resultado es una lámina fina de oblea sobre la que ya aparecen grabadas las formas que tendrán posteriormente las hostias.
De acuerdo con la explicación de la congregación, con los 25 kilos de harina utilizados diariamente pueden obtener alrededor de 50.000 hostias.
Las láminas recién cocidas no pueden cortarse inmediatamente porque necesitan atravesar un período de estacionamiento.
El objetivo es evitar que se quiebren durante el procesamiento. Según la información difundida por las religiosas, las planchas permanecen almacenadas durante un tiempo antes de continuar con la siguiente etapa.
Luego son humedecidas levemente para recuperar la textura necesaria y poder cortarlas sin que se rompan.
A partir de allí, las máquinas permiten obtener hostias de distintos tamaños. Las piezas que quedan enteras pasan por una selección, mientras que las que presentan roturas son descartadas o utilizadas para otros fines dentro del proceso.
Los moldes de las planchas ya tienen grabadas las formas de las hostias grandes y pequeñas, lo que permite agilizar el trabajo.
Una producción que combina máquinas y trabajo manual
Aunque buena parte del proceso se realiza con maquinaria específica, las religiosas también intervienen manualmente en distintas etapas.
Después de la cocción y el estacionamiento, las obleas deben ser controladas y separadas según su estado. Las hostias que cumplen con las condiciones requeridas son seleccionadas y finalmente empaquetadas para su distribución.
La producción habitual del taller alcanza aproximadamente 200.000 hostias por semana, que luego son enviadas a distintos puntos del país.
El pedido extraordinario para la visita papal obligó a reforzar ese ritmo habitual y a organizar las jornadas para completar las 400.000 unidades antes de las celebraciones.
También preparan hostias para personas celíacas
La congregación cuenta además con una producción diferenciada destinada a personas celíacas.
Para evitar la contaminación cruzada, las religiosas utilizan equipamiento exclusivo para esa elaboración. Antes de comenzar, realizan una limpieza y desinfección específica de las máquinas y separan los elementos utilizados durante el proceso.
Según información difundida sobre el trabajo del taller, también se preparará una cantidad especial de hostias destinadas a quienes necesitan esta alternativa durante las celebraciones.
La hermana Mónica explicó que el trabajo tiene para la congregación un sentido que va más allá de la producción: “Más que un trabajo es un servicio a la Iglesia”.
La llegada de León XIV a la Argentina está prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. El Vaticano confirmó que el recorrido incluirá Buenos Aires, Córdoba y Luján, dentro del viaje apostólico que también contempla Uruguay y Perú.
La organización de la visita ya comenzó a coordinarse entre el Gobierno nacional, la Iglesia y las autoridades locales. Entre las actividades previstas aparecen celebraciones religiosas y encuentros con distintos sectores de la sociedad.





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