Una helada tardía golpeó con fuerza a los viñedos del Valle Calchaquí y dejó un escenario complejo para los productores vitivinícolas de Cafayate. El fenómeno se registró durante la madrugada del lunes 14 de septiembre, cuando la temperatura llegó a los –6°, en un momento en que las plantas ya habían brotado y se encontraban en una etapa especialmente vulnerable.
En diálogo con InformateSalta, el ingeniero agrónomo Miguel Ángel Lovaglio, productor vitivinícola de Cafayate, explicó que el impacto alcanzó a prácticamente todo el valle, aunque con diferentes niveles de afectación. “Hay zonas que agarró el 70%, hay zonas que agarró el 100% y hay zonas que agarró el 80%”, detalló. Según señaló, variedades emblemáticas de la producción salteña, como el Torrontés y el Malbec, también quedaron afectadas. “No hay cosecha para el año que viene”, advirtió, aunque aclaró que podría recuperarse una pequeña parte de la producción.
El golpe llega, además, en un momento delicado para la actividad. Lovaglio sostuvo que el sector vitivinícola atraviesa tres años de dificultades económicas, con bodegas que mantienen stock acumulado y problemas para colocar el vino tanto en el mercado interno como en el exterior. A esto se suma el aumento de los costos productivos, especialmente del gasoil utilizado para el transporte y el trabajo de los tractores. “Estamos mal, muy mal”, resumió el productor.
La situación no afecta solamente a quienes tienen los viñedos, sino también a las familias que dependen de la actividad durante todo el año. Lovaglio explicó que en su caso cuenta con entre seis y diez trabajadores permanentes, mientras que durante la época de cosecha son más de 50 las familias que dependen de la finca. Por eso, la pérdida de la producción también genera incertidumbre sobre la posibilidad de sostener los puestos de trabajo y afrontar las tareas necesarias para mantener las plantas durante los próximos meses.
“Si vos no tenés obreros, no podés trabajar; y si no podés trabajar, no cosechás”, explicó Lovaglio al describir el círculo que podría generarse si los productores no reciben asistencia. La vid requiere tareas durante todo el año, «desde la poda y la atada hasta el riego, el desbrote y el mantenimiento de los viñedos, por lo que aun con una cosecha muy reducida los productores deben continuar afrontando costos», aseguró.
Frente a este escenario, los productores buscan asistencia de los gobiernos provincial y nacional para poder sostener la actividad y evitar que el impacto climático termine profundizando la crisis del sector. Lovaglio contó que ya tomó contacto con autoridades de Producción de la provincia y que la semana próxima viajará a Buenos Aires para reunirse con el secretario de Agricultura de la Nación. El objetivo, explicó, es plantear la situación y solicitar herramientas que permitan mantener los viñedos y los puestos de trabajo.
El productor recordó además que, ante una helada registrada anteriormente, se había implementado un mecanismo de asistencia económica por hectárea luego de relevar los daños en cada finca. Ahora esperan que pueda analizarse una herramienta similar u otro tipo de apoyo para afrontar las consecuencias de esta nueva helada. El pedido apunta a evitar que la pérdida de una cosecha termine convirtiéndose también en el cierre de fincas, la reducción de la actividad y la pérdida de ingresos para decenas de familias vinculadas a la vitivinicultura.





Deja un comentario