El jefe municipal de Olavarría, el camporista Maximiliano Wesner, quiso aplicar una tasa de USD 5.200 por cada generador eólico instalado en la zona urbana que gobierna, pero la bajó a USD 850 por MW de potencia instalada.

El intendente camporista de Olavarría, Maximiliano Wesner, impuso una tasa al desarrollo de parques eólicos en el municipio que gobierna, y se suma ya a un amplio grupo de jefes comunales kirchneristas que hacen extractivismo impositivo para cerrar sus cuentas en el marco de Estados municipales con plantillas elefantiásicas de empleados.
En un tire y afloje constante con las empresas que instalaron allí sus estructuras aerogeneradoras, según Infobae, Wesner intentó, en un principio imponer una tasa del 1,38% sobre la facturación total de parques eólicos ubicados a decenas de kilómetros del área urbana.

Posteriormente, redujo la pretensión a USD 5.200 anuales por cada aerogenerador instalado. Sin embargo, tras una negociación con las empresas inversoras, aplicará una tasa de entre USD 700 y USD 850 por MW de potencia instalada. A mayor potencia, menor tasa por MW.
La carga impositiva se vincula a que Olavarría es una ciudad de 125 mil habitantes con una plantilla de 2.600 trabajadores municipales. El Estado local es uno de los principales creadores de empleo formal, como sucede en otras localidades que carecen de diversificación económica y productiva capaz de generar trabajo a una escala acorde a dichas poblaciones.
A su vez, esta Intendencia invirtió, según la Fundación Libertad y el Centro de Investigaciones Sociales y Económicas (CISE) un 1,07% de los fondos municipales en el Concejo Deliberante. Esto quiere decir que cada concejal de Olavarría sale 55 millones de pesos al año.
La generación de energía eólica no se trata de una actividad reducida en Olavarría, pues existen cuatro parques eólicos allí que generan una recaudación estimada de USD 380 mil anuales.





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