La señal fue captada por el radiotelescopio de plato único más grande del mundo, que escaneó en 33 sistemas planetarios y en uno de ellos se encontró respuesta.

Astrónomos de la República Popular China usaron el radiotelescopio de plato único más grande del mundo para realizar un escaneo de 33 sistemas planetarios, y en ese experimento, captaron la señal de radio de un lejano planeta.
El objetivo inicial de la operación astrofísica consistió en buscar tecnofirmas dispersas en tales sistemas de planetas. Sin embargo, se toparon con una señal de radio misteriosa.
Esta señal provino desde la dirección de K2-155, o más precisamente, desde una enana roja a unos 238 años luz de distancia. El rasgo distintivo de esta manifestación es que, según Science Alert retomado por Clarín, resulta difícil de producir sin tecnología.

Otra pista que siguen los astrónomos es si la señal recibida se desplaza. Este rasgo es importante dado que una señal presuntamente transmitida desde un mundo distante no necesariamente se mantendría en la misma frecuencia.
No obstante esta necesidad, la dificultad para detectar su movimiento se dificulta debido a la sobresaturación de señales de radio que se generan en el planeta Tierra.
Un sistema desarrollado por los astrónomos chinos puede determinar, más allá de los obstáculos que, si una señal aparece en varios puntos del cielo, probablemente sea de origen terrestre, pero si solo aparece en un punto, se somete a un nuevo análisis.
El planeta desde donde habría provenido la señal en respuesta al escaneo del radiotelescopio se sitúa en la órbita de una estrella enana roja con un radio 1,6 veces mayor al de la Tierra, en la zona habitable de ese pequeño sistema solar, del que se conocen al momento la cantidad total de tres exoplanetas.





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