Durante el Coloquio de IDEA, referentes del sector privado hablaron sobre las estrategias para sostener sus ventas. También advirtieron sobre la recuperación desigual de la actividad y la importancia del crédito.
¿La clase media argentina es cada vez más una especie en extinción? Hace dos décadas, nueve de cada diez argentinos se consideraban parte de este grupo. Hoy son siete de cada diez, según la consultora Moiguer. Y no es solo una cuestión de autopercepción: también es una cuestión de poder adquisitivo. Si quien antes podía irse de vacaciones al exterior o cambiar el auto cada cuatro años hoy solo puede darse “un gustito”, entonces las empresas y los empresarios tienen que estar a la altura de ese cambio social con estrategias y promociones. De esos esfuerzos conversó TN con referentes del sector privado en el Coloquio de IDEA 2026.
Los números de la pirámide social del segundo trimestre de 2026, elaborada por Consultora W, ayudan a dimensionarlo. Según esa estimación preliminar, el 5% de los hogares integra la clase alta, con un ingreso promedio de $14.000.000 mensuales netos. Le sigue la clase media alta (17% de los hogares), con $6.500.000. La clase media baja representa el 26% y ronda los $3.000.000. Por debajo están la clase baja no pobre (30%), con $2.200.000, y la clase baja en situación de pobreza (22% de los hogares, que equivale al 30% de la población), con $1.000.000. La línea de pobreza se estima en $1.500.000.
Dicho de otra forma: para estar en la clase media baja, un hogar necesita ingresos de al menos $2.500.000 mensuales y para llegar a la media alta, $4.500.000. Entre los dos escalones suman el 43% de los hogares.
Los empresarios consultados por TN aseguraron que intentan llegar a este segmento como pueden: con promociones como combos de comida rápida por $8000 o maple de huevos a $5000, y con esfuerzos por ofrecer financiamiento para no depender solo del grupo con capacidad de ahorro. Los “gustos caros”, como viajar o ir a recitales, dieron paso a lo que Moiguer apodó la “economía del gustito”.

Para graficar el panorama a nivel macro, el economista Guillermo Oliveto señaló que actualmente existe una “Argentina dual”, con actividades que muestran un fuerte crecimiento y otras que todavía permanecen estancadas. Ese contexto trajo aparejadas nuevas características de la sociedad.
“Cuando uno mira y estudia la sociedad, lo que la gente quiere es un trabajo formal que le permita saber que va a estar cubierto a fin de mes, va a tener un salario. Eso te da un nivel de tranquilidad muy distinto al de aquel que todos los días tiene que salir a ver qué genera”, resumió.
Por eso, la cautela se observa en distintas áreas de consumo. Diego Paniagua, director general de Arcos Dorados, aseguró que actualmente observa “un cliente mucho más selectivo, exigente y que premia el valor, premia la experiencia y premia eso que le da más por lo que invierte”.
En el rubro de espectáculos, el impacto del ajuste que hizo la clase media se siente con fuerza. El empresario Daniel Grinbank lo puso en números: “La clase media, que es la gran consumidora, que perdió con respecto al salario, obviamente ha recortado el área de entretenimiento no menos de un 15% o un 20% en términos comparativos al año anterior”.
Cuotas para reactivar el consumo
Ante este panorama, las cuotas y el crédito aparecen como dos factores fundamentales para la recuperación del consumo. En el sector automotor, Gustavo Salinas, presidente de Toyota, remarcó que “la clase media es un perfil muy de nicho; es la que más tiene acceso disponible, la que es más sensible a estos cambios. En los vehículos y los bienes durables, la financiación es determinante”.
En el rubro de productos electrónicos, Ana Vainman, directora ejecutiva de AFARTE, explicó que televisores de mayor tecnología y aires acondicionados requieren desembolsos importantes y que sin financiamiento es más difícil acceder a ellos. “El sector de fabricación de productos electrónicos está atravesando un momento de transición, un momento de reconversión, donde las compañías están tratando de eficientizar sus procesos productivos para poder competir con los productos importados que están ingresando”, enfatizó.
Al mismo tiempo, algunas industrias atraviesan un proceso de reconversión ante una mayor competencia de productos importados. Las empresas buscan reducir costos, mejorar sus procesos y ofrecer alternativas más accesibles en medio de un consumo todavía debilitado.
El escenario combina indicadores macroeconómicos más ordenados con una recuperación desigual de la actividad. Mientras las empresas esperan medidas que ayuden a mejorar la actividad, una de las principales preguntas hacia los próximos meses permanece abierta: si la economía logrará retomar el crecimiento o entrará en recesión.





Deja un comentario