El estudio detectó discontinuidades, posibles ediciones y una ruptura en la cadena de custodia de las grabaciones que dieron origen a la causa por presuntos sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad. Tampoco logró identificar las voces.

El estudio de las grabaciones que desencadenaron la investigación por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) no logró despejar una de las principales incógnitas del expediente: si los audios atribuidos a Diego Spagnuolo son genuinos y quiénes hablan en ellos.
La Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la Gendarmería Nacional encontró irregularidades técnicas que impidieron certificar el material.
Entre los problemas identificados figuran saltos abruptos en el sonido, inconsistencias acústicas y características que podrían indicar que los archivos fueron regrabados o modificados después de su registro inicial.
Los especialistas tampoco pudieron excluir la posibilidad de que las voces hubieran sido alteradas o generadas mediante inteligencia artificial. Por lo tanto, el análisis no permitió vincular técnicamente las grabaciones con las personas imputadas.
Uno de los obstáculos determinantes fue la interrupción de la cadena de custodia antes de que el material quedara en manos de los peritos. Esa falla impidió garantizar que los archivos conservaran las mismas condiciones que tenían cuando fueron obtenidos. Los expertos de las partes coincidieron en que las pruebas disponibles no alcanzaban para establecer su autenticidad.
La causa se inició tras la difusión de conversaciones atribuidas a Spagnuolo en las que se describía un presunto mecanismo de cobro de sobornos a prestadores y droguerías por la compra de medicamentos. En esos registros también se mencionaba a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, como supuesta destinataria de parte de los fondos.





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