
Después de poco más de dos años, Gladys “La Bomba Tucumana” cerró su local de empanadas. A través de sus redes sociales la cantante confirmó la noticia y apuntó contra las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
“Hoy me toca despedirme de un sueño, y lo hago con el corazón partido. Con muchísimo dolor tengo que anunciar el cierre de nuestro local de empanadas. Una decisión que jamás hubiera querido tomar, pero que la difícil situación económica que estamos atravesando nos obliga a enfrentar”, escribió la interprete de «La pollera amarilla» en su cuenta de Instagram.
En ese sentido, la artista lamentó que sus empleados se quedaran sin trabajo y habló de la actual situación económica del país: “Detrás de este cierre hay mucho esfuerzo, ilusiones, trabajo y, sobre todo, personas maravillosas que hoy también se quedan sin su fuente de trabajo. Personas a las que quiero muchísimo y que son las más perjudicadas por esta realidad y por las políticas de este Gobierno”.
“A cada cliente que nos eligió, que nos acompañó y que fue parte de esta historia, GRACIAS DE CORAZÓN. Gracias por cada compra, cada palabra y cada muestra de cariño. Me voy con una enorme tristeza, pero con la tranquilidad de haberlo dado todo. Ojalá algún día podamos volver a encontrarnos. Gracias por haber sido parte de este sueño. Los voy a llevar siempre en mi corazón”, concluyó Gladys.
Qué había dicho Gladys «La Bomba Tucumana» sobre lo difícil de sostener su emprendimiento gastronómico
En septiembre, al aire de TN, Gladys La Bomba Tucumana sorprendió al contar que evaluaba cerrar su local de empanadas en Recoleta.
“Yo agradezco muchísimo poder tener voz y poder decir lo que pienso, la realidad de lo que vivo yo y la gente. Sería una hipocresía decir que está todo bien. La realidad es que está todo mal, la gente está triste y no tiene para comer”, expresó.
En este sentido, señaló que, al ser una persona popular, muchas personas se le acercan para contarle lo que viven y pedirle ayuda. Incluso reparó en la situación de las personas mayores: “Mi mamá es una persona grande y vive por mí, porque pago todo para que ella esté atendida, porque si dependiera del PAMI… le sacaron remedios…”.
Luego se metió de lleno en su situación como empresaria y explicó: “Es probable que lo cierre, pero no porque no venda. Yo vendo empanadas que son muy ricas y son artesanales, hechas a mano”. “Son bien tucumanas, porque yo quise llevar un pedazo de mi provincia a Buenos Aires y lo puse con toda la ilusión y todos mis ahorros… porque venía un gobierno que decía que iba a estar todo divino, que iba a igualar el peso con el dólar y la motosierra… y no pasó eso. Yo invertí, confié y me fue para la m…. No puedo sostener a mi negocio”, se sinceró.
Cuánto cuestan las empanadas de Gladys La Bomba Tucumana
En cuanto a los precios, una empanada ronda los $3.850, un valor superior al promedio porteño, si se tiene en cuenta el tamaño de la misma.
El combo de tres empanadas con bebida figura a $9.299 con descuento aplicado. La media docena alcanza $20.000 redondos.
La docena se vende a $38.000 en apps. Hay promos como dos docenas por $57.120, lo que equivale a $2.380 por unidad con descuento por volumen.
Esos valores ponen a prueba la relación precio-producto. Las opiniones están divididas entre quienes elogian calidad y sabor norteño, y quienes cuestionan si el costo final compensa la experiencia.
Más allá de las críticas, la marca consiguió convertirse en un fenómeno mediático. Despierta curiosidad y genera filas tanto en el local como en pedidos por aplicaciones.
Qué sabores tienen las empanadas de Gladys La Bomba
En la carta conviven sabores tradicionales como carne suave, pollo y humita. También hay propuestas más trabajadas con combinaciones originales.
Esa diversidad alimenta la percepción premium del emprendimiento y explica por qué hay sectores dispuestos a pagar más. La presencia en barrios exclusivos de Capital fortalece la ambición de instalar la marca porteña con raíz tucumana.
En la carta conviven sabores tradicionales como carne suave, pollo y humita
Las reseñas están divididas. Algunos clientes elogian la calidad, la textura y la fidelidad al gusto tucumano auténtico.
Otros cuestionan si un producto de factura tradicional justifica precios de gastronomía de autor. El debate sigue abierto en redes sociales.





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